“Dejar de ser el hombre o mujer que uno sabe que es, un contrasentido vital e intelectual”
Un hombre que para darse a valer en el mundo, se dedica a imitar a las mujeres y se feminiza, deja de ser el mismo.
Una mujer que por integrarse mejor en el mundo se dedica a imitar a los hombres y se masculiniza, también deja de ser ella misma.
El ser y el estar, es lo que llena y da sentido a nuestra vida e impulsa los latidos de nuestro corazón.
El tener y el poseer sin embargo es en gran medida el peso muerto que puede frenar los latidos de cada corazón.
Ni hombres feminizados ni mujeres masculinizadas, pueden conciliar habilidades y limitaciones reales donde todos hombres y mujeres nos aceptemos como somos y también aceptemos a los demás como son sin más restricciones culturales o ideológicas…
“Travestir nuestra identidad solo para conseguir ventajas personales, nos traiciona a nosotros mismos”
No es fácil conocerse bien como hombre y/o como mujer, pero que no sea fácil no nos justifica para no intentarlo. La suma de nuestra identidad sexual y nuestra identidad personal es mucho más que lo que tenemos y poseemos es nuestro saber ser y estar y esto es lo que nos motiva para llevar a cabo cualquier proyecto que esté en nuestras manos.
Durante décadas a la mujer le ha sido difícil ocupar el espacio y el sitio que se merecería. Actualmente el hombre al igual que ha hecho la mujer, debe trabajar más duro para a ubicarse en el espacio y el tiempo que también le corresponde por derecho propio y no solo por el poder de ser hombre, como ha ocurrido hasta ahora.
Hombres y mujeres no deben ningunear su perfil más humano. El hombre puesto en su lugar no necesitaría pisotear a la mujer por la fuerza porque él tiene su puesto. La mujer no necesitara luchar o ningunear al hombre porque ella tiene su sitio y él el suyo.
Gran parte de los hombres y mujeres infelices, hacen infelices a los demás por falta de poder ser ellos mismos y sentirse orgullosos de ello y por ello.
Antes a los hombres les enseñaban desde pequeños a posicionarse frente a otros hombres y mujeres por la fuerza bruta y no por el valor de ser ellos mismos.
Antes era políticamente correcto: “Que gane el más fuerte y aunque no sea el mejor”
Hoy lo políticamente correcto ya debería ser: “Que gane el mejor aunque no sea el más fuerte”
¿Sabrías colocarte en el lugar que te corresponde ante un conflicto?
¿Sabes que no solo es importante la calidad y la cantidad del motivo, sino también tu actitud y de tu capacidad para pedir ayuda al resolverlo?
Lo normal es que a nadie le guste tener conflictos. Pero llegado al punto de tenerlos, es muy interesante saber identificar los 3 perfiles de personas conflictivas con las que te puedes encontrar:
Las personas que se sienten vivas generando conflictos innecesarios a los demás. Son personas que con su falta o exceso de ego se convierten en unamplificador de tensiones permanentes.
Las personas que siempre se creen que tienen que intervenir en los conflictos de los demás. Son personas que su falta o exceso de ego les hace ir por la vida con un chaleco salvavidas para poder sumergirse en las vidas de los demás.
Las personas que siempre se creen que los demás son los responsables de sus propios conflictos. Son personas que su falta o exceso de ego les convierte en una ducha que esta salpicando a todos los que estén cerca.
Para este tipo de perfiles no sirven de nada ni explicaciones ni argumentos ni justificaciones. Solo cabe coger la distancia necesaria que proteja tu espacio y territorio sin interferencias no deseadas de nada ni de nadie.
Coger distancia no es de egoístas ni de cobardes, sino de personas valientes que que quieren respetar, que se les respete y que se les considere por lo que son y no por las circunstancias sobrevenidas.
Para resolver un conflicto con valentía se necesita tener una actitud sana y libre de complejos:
Teniendo la humildad de aceptar ayuda de terceras personas si tú solo no puedes arreglar las cosas. Además, debes correr el riesgo de dejarte ayudar por ella y su percepción del problema aunque difiera de tu percepción, porque probablemente su visión global es mucho más objetiva que la que tú puedes tener.
Tener una actitud sana no te da derecho a pensar que solo por tu sana actitud tienes toda la razón y ninguna carga de responsabilidad en el asunto a resolver.
Y también se necesita dar 3 pasos:
Reconocer que tienes un problema con otra u otras personas, y saber que es casi irrelevante quien lo ha generado y sin embargo muy relevante el reconocimiento de tu participación en la resolución del problema para empezar a andar.
Saber pedir ayuda a una tercera persona cuando es imposible resolverlo a solas entre las personas implicadas para poder dar pasos hacia una solución.
Saber elegir bien a la persona especializada o amiga es clave para seguir dando pasos hacia la resolución del conflicto. No es fácil encontrar siempre a esa persona adecuada pues tiene que tener aptitudes claras para moderar la situación. Con su intervención no debe generar un conflicto mayor del que ya hay.
Todas las partes que participan del conflicto, en unos casos unos por pro-acción y en otras por omisión por este motivo:
El no hacer nada ante un conflicto ya es hacer…porque no hacer nada a veces es hacer o consentir demasiado.
Para resolver un conflicto tampoco hay que tener prisas, porque a la solución hay que ir “sin prisa pero sin pausa”; es ir pasito a pasito y no avanzar dando zancadas o patadas.
El hecho de que te sientas injustamente tratado ante un conflicto, no te da más razón, porque una cosa el supuesto mal trato recibido y otra diferente pero también importante que es cuál es el motivo original del conflicto donde ambas partes pueden haber aportado algo o mucho…
La sana actitud en un conflicto ha de ser siempre: Íntegra, honesta y moral
“Provocar un conflicto para sacar ventajas personales, no es íntegro”.
“Entretener la solución de un conflicto para adquirir ventajas personales, no es honesto”.
“Silenciar un conflicto para sacar ventajas personales, no es moral”.
Cuando tu actitud no es sana, no tendrás paz interior ni contigo mismo ni con los demás. La falta de equilibrio y coherencia en tus actos hará que tu actitud ante los conflictos pueda llegar a hipotecar tu integridad personal.
Si quieres que un conflicto no acabe siendo un inicio de corrupción personal, procura resolverlo eficazmente con una actitud sana y dando los pasos necesarios para su pronta resolución, porque hay personas que viven de los conflictos e incluso se sienten cómodas en ellos porque se alimentan como los virus, de la infección humana que surge de cualquier conflicto sin resolver.
Si te valoras y valoras a los demás, no navegues entre conflictos, atájalos con responsabilidad personal para evitar el daño y el resentimiento que son sentimientos que producen mucho dolor e inflamación emocional.
Cuando has entregado tu libertad de movimientos a una pantalla electrónica, dejaste de ser parte del que eras para estar al servicio de ese “artilugio” que termina por secuestrar también tu libertad de pensamientos.
¿Qué haces cuando te vas de casa y se te olvida llevar contigo el móvil?.
¿Qué te pasa cuando te acuestas y no te puedes dormir sin antes poner a cargarlo?
¿Qué te ocurre cuando estás comiendo y te suenan alertas?
¿Eres consciente de que tienes que silenciar tu móvil antes de entrar en un acto público civil o religioso?
¿Puedes centrarte solo en ver una película, sin tener que consultar tu teléfono durante la proyección?
¿Eres capaz de ir observando a las personas que están cerca de ti o de ir contemplando el paisaje, cuando viajas?
¿Puedes concentrarte en tu trabajo sin tener la necesidad de chatear al mismo tiempo?
¿Has tenido alguna vez que mentir a alguien, por el tiempo que le dedicas al móvil?
¿Has notado que te pones nervioso o de mal humor con los demás si te interrumpen cuando estás enganchado a tu teléfono?
¿Duermes menos horas que antes, por estar a ultima hora navegando con tu móvil?
¿Has dejado de leer libros por dedicarte a chatear o a navegar sin rumbo fijo en tus ratos libres?
¿Has notado que has perdido el control del tiempo que pasas aislado con tu móvil?
La telefonitis es la adicción del siglo XXI
Es una adicción que afecta a toda la población en general, no es exclusiva de los adolescentes e inmaduros sino que también puede afectar a los adultos y maduros.
Cuando pierdes el auto-control y el dominio personal sobre tus propias actividades y decisiones entras en riesgo de ser adicto. Si tu pérdida de control por adicción al móvil todavía te deja ser exigente contigo mismo, ponte en marcha:
Cuando hables con personas que te importan no tengas el móvil ni en la mano ni en el bolsillo aunque lo tengas silenciado.
Deja tu móvil fuera de la mesa donde comes.
Pon tu teléfono en modo vuelo a partir de una determinada hora.
Saca tu móvil de tu dormitorio cada noche antes de acostarte.
Desconecta tu teléfono cuando estés haciendo al mismo tiempo una actividad lúdica.
“Hacerlo todo pegado a tu móvil, es no hacer nada por ti mismo. Hay más vida si desconectas, disfruta de ella”
Uno no se levanta de la cama una mañana y toma la decisión de serle infiel a su pareja…
Pero uno sí puede decidir pactar consigo mismo y con la decisión de restar importancia a algunas faltas de cariño y apego que empiezan a crecer entre los dos.
Si poco a poco permites que se instalen en vuestras vidas conductas de guante blanco, de esas que no dejan huella… estarás poniendo en peligro tu unidad, estabilidad y la mutua fidelidad matrimonial.
Descubre si en tu vida matrimonial existen ya algunas de estas conductas de guante blanco que te ponen de manera inconsciente en situaciones de riesgo y ruptura por infidelidad:
Ir acumulando pequeñas mentiras que te faciliten tener una doble vida.
Dejar de tener pequeños diálogos por miedo a terminar discutiendo otra vez.
Te permites la pequeña tentación de pensar que a lo mejor estas con la persona equivocada.
Dejar de hacerte tanta gracia “sus cosas” y perder la “chispa de estar juntos“.
Volverte poco a poco insensible a lo bueno o lo malo que le pasa al otro.
Cuando el estrés laboral está por delante de los pequeños “ratitos para estar juntos”.
Cuando te descubres buscando pequeñas y falsas excusas para alejarte del otro.
Cuando cuentas a tus amig@s vuestras pequeñas confidencias conyugales.
Cuando te cuesta dar un pequeño abrazo o caricia a tu pareja y sin embargo sigues buscando placer sexual a través de ella.
Cuando te olvidas de la admiración hacia el otro que antes os alimentaban pequeñas y exclusivas complicidades.
Cuando ocurren alguna o varias de estas pequeñas infidelidades de guante blanco, entonces es muy fácil dejar de querer al otro como antes para empezar a desear otra vida con otra persona, y a partir de ahí.. es muy fácil que la “gran infidelidad” ya esté en marcha y se inmole delante de los dos.
Ponte en marcha y di no a esas pequeñas infidelidades que te permites a favor tuyo y en contra del otro y si quieres volver a ser tan feliz como antes, empieza de nuevo a sumar y no a restar en vuestro trato conyugal.
“El matrimonio es de dos, para dos y solo para dos”
La vida afectiva de cada uno se acaba solo cuando se produce nuestra muerte y no antes.
El hombre y la mujer no han sido diseñados para morir sino para ser felices amando hasta su muerte. Por este motivo la vida y la necesidad de ser feliz están íntimamente unidas así que vida y felicidad se necesitan permanentemente la una de la otra, por eso cualquiera de nosotros anhela sentirse vivo y feliz.
Todos queremos ser y estar felices, con independencia de las personas, el entorno y las circunstancias que nos rodean, porque sabemos lo que significa cuando estamos felices el poder disfrutar de la paz y la alegría interior en relación con uno mismo y en relación con los demás.
Las rupturas matrimoniales son de esas situaciones dolorosas de la vida que tanto a nosotros como a los otros pueden producirnos mucho dolor y sufrimiento. Muchos de los sentimientos y emociones negativas que producen estas situaciones son por lo general bastante inútiles.
“Cuando los problemas no los sabemos resolver de mutuo acuerdo, el dolor hace que la realidad se nos impregne de negatividad en forma de resentimientos y remordimientos”
La onda expansiva de desamor que se produce en cada ruptura matrimonial tiene una dimensión emocional y afectiva que va mucho más lejos que la sentencia legal que pone fin a un matrimonio. Tanto las parejas como sus familias no están nunca suficientemente preparadas para controlar de manera razonable las posibles consecuencias afectivas de la decisión tomada.
En nuestra civilización, NO hemos nacido, crecido y nos hemos casado preparados para terminar separándonos de una manera lógica y previsible y natural…Nuestra cabeza, cuerpo y corazón en principio siempre se resisten a las disoluciones del vínculo matrimonial, ya que:
“No hemos nacido ni para morir de amor ni para morir de desamor una vez casados, sino para amar y sentirnos amados hasta que la muerte llega nuestras vidas para entonces separarnos sin pedirnos permiso… y aún así siempre cuesta asumirlo y piensas que no es el mejor momento.”
Cuando a una pareja no les separa la muerte sino una sentencia, tienen la esperanza de que al fin se acabaron sus problemas de convivencia familiar. La dura realidad es que con cada ruptura con independencia que el paso del tiempo puede hacer que los problemas logísticos y personales pueden minimizarse, cada uno de los afectados por la ruptura se ha quedado muy débil de recursos afectivos porque:
“Los dos han muerto emocionalmente un poco, ya que una parte de cada uno ha muerto por dolor”
El dolor de una ruptura implica a muchas más personas que solo a los corazones de la pareja afectada. La huella de la ruptura afecta profundamente a las dos familias implicadas y también a los amigos comunes de la pareja. Después de una ruptura, si hay hijos o bienes en común, la pareja no puede hacerse desaparecer el uno del otro, porque si ambos comparten lazos afectivos de cualquier tipo estarán “obligados a entenderse” aunque no vivan bajo el mismo techo.
Cuando uno muere emocionalmente no es feliz en absoluto, el dolor y el sufrimiento propio de la ruptura son causa de la ruptura y los efectos que producen son el rencor y/o los remordimientos. Para resucitar como personas de una muerte emocional por ruptura matrimonial, se necesita que volvamos a tener la necesidad de volver a querer vivir en paz y alegría con nosotros mismos y con los demás. Y solo hay un camino para empezar a andar:
“Lograr perdonar a tu ex para seguir adelante”
La falta de mutuo perdón nos mantiene vivos pero con un profundo malestar emocional. Porque los separados que no se perdonan, siguen reprochándose interna y externamente todo lo que no se han perdonado todavía.
Ningún hombre y mujer que se amaron y con o sin hijos en común se merecen vivir sin perdonarse de por vida, hay que pasar página perdonándole al otr@. La mayoría de los errores son errores personales y los errores humanos deberían ser siempre perdonables, vengan de quien vengan.
“Las parejas rotas necesitan perdonarse para poder seguir adelante con la vida”
Perdonar/se, no es rendirse a evidencias sino sobrevolarlas como algo que ya ha pasado.
Perdonar/se, no es ser una persona débil de sentimientos sino es ser una persona frágil que quiere cuidar su mundo afectivo.
Perdonar/se, es superar el resentimiento que produce un fracaso afectivo.
Perdonar/se, es querer volver a vivir con paz y alegría interior y sin rencor.
Perdonar/se, es liberarse de malos recuerdos que no paran de dar vueltas en tu cabeza.
Perdonar/se, te hace posible ver y sentir más allá de tus sufrimientos a través de otras personas.
Perdonar/se, te hace ver que no hay que quejarse tanto de nadie porque las cosas pueden cambiar.
Perdonar/se, te hace poder dejar de estar enfadad@ y frustad@ con alguien para siempre.
Para perdonar/se, no se necesitan condiciones tan idílicas como irreales, solo se necesita una actitud positiva presente que valore mucho más el futuro que el pasado.
Del perdón en cada uno de los dos, depende la paz y la alegría interior no solo con uno mismo sino también con los demás, y con toda esta sociedad intoxicada de muertes emocionales por el virus de la ruptura matrimonial.
Cuando uno perdona a su ex, increíblemente deja de importarle en negativo tener que verle, tener que hablar con él/ella, tener que compartir espacios y tiempos juntos por los hijos u otras celebraciones familiares.
En definitiva la vida después de perdonar a tu ex, cambia y te convierte en alguien más feliz de lo que te hubieras imaginado antes de decidirte a perdonar porque los rechazos hacia el otro ya dejan de volverse contra uno mismo, con el perdón el otro ha dejado de ser un mal para los dos.
“Personar/se, permite a los ex que antes se quisieron, poder seguir adelante en la vida”
Sara Pérez-Tomé
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Las personas hemos sido diseñadas para gastar el tiempo disfrutándolo
“El tiempo solo le ocupa y le da sentido la vida de las personas”
El paso del tiempo a solas sin personas que lo disfruten no tiene sentido ya que está hecho para el uso del hombre. Los ciclos diarios del paso del sol a la luna, están para servir al hombre. Este es el verdadero motivo por el que la intervención del hombre en la tierra es lo que le da un valor especial al paso del tiempo.
“El tiempo existe porque los hombres intervenimos directamente en él”
Administrar bien el tiempo es no querer perderlo, infrautilizarlo o malgastarlo. Y nuestra vida tiene un valor especial simplemente cuando sabemos poner el paso del tiempo a nuestro servicio. Querer administrar bien nuestro tiempo es saber dejar nuestra firma allí por donde pasamos y estamos solos o acompañados.
“Mi tiempo debe ser parte de mi yo, y no parte de mi no yo”
Por eso saber colocar el corazón en el lugar, espacio y tiempo adecuados nos hace ser y sentirnos unos auténticos “señores de la Humanidad”.
Y es precisamente el tiempo de la Navidad, cuando puede ser un buenísimo momento de revisar si nuestro corazón está en el lugar donde debe estar. El paso de los días sin un buen control de calidad por nuestra parte a lo largo del año ha hecho que quizás debemos volver a rectificar, reorientar o reubicar decisiones no deseadas que nuestro corazón ha ido desviando de su buen lugar, espacio y tiempo en nuestra vida.
Se nos ha olvidado que somos los protagonistas de la buena gestión del tiempo, ya que somos nosotros los que debemos elegir las coordenadas de lugar y espacio que al mismo tiempo no vayan en contra de nosotros mismos ni del entorno próximo y no tan próximo.
El buen uso responsable de nuestro tiempo no depende de los demás o de las circunstancias, saber colocar nuestro corazón en el lugar y tiempo adecuado solamente depende de nosotros y la actitud que tengamos cada día al acoger las 24 horas de cada día.
Solo de nosotros depende el como y el con quien queremos estar disfrutando nuestro tiempo. Es un problema que sea en Navidad cuando se adoptan muchas conductas de riesgo a la hora de administrar bien la gestión de nuestro tiempo con los demás.
“Tener tiempo es un don de Dios, es estar con vida, disfrútalo”
Por eso que es un gran don que forma parte de nuestra felicidad, precisamente por Navidad no debemos jugar a perderlo:
En Navidad no debes usar tu tiempo para huir de nada ni de nadie, sino para salir al encuentro de las personas para poder acompañarles.
En Navidad no debes ser tan rígido e inflexible con tu tiempo que no te quepa nadie diferente en tus planes.
En Navidad no debes ser tan justo tan justo con tus juicios de valor que dejes de dar paz a los demás y te olvides de invertir tiempo en caridad.
En Navidad no debes ser tan crítico con las personas, que tu tiempo lo utilices solo para cazar los defectos de los demás.
En Navidad no debes ser tan perfeccionista, que solo eres capaz de pedir tiempo a los demás, en vez de dar y darte.
¿Has pensando que por vivir en el siglo XXI, no tiene porque cambiar la forma de darte y dar a los demás como se lleva haciendo desde millones de siglos?
Tu corazón también ahora necesita de una buena ubicación mental que se traduce en una buena actitud positiva ante el paso y el gasto del tiempo. El sol, la luna y el paso del tiempo son tres grandes ayudas que siguen hoy a nuestro servicio para que seamos felices, no les defraudes.
¿Por qué debemos reflexionar sobre nuestro pasear por la vida, precisamente en Navidad?
Porque para el mundo de tradición y cultura cristiana son las fiestas que conmemoran desde hace 21 siglos un modelo humano y espiritual a seguir aquí en la tierra sin que perdamos de vista el cielo, nuestro destino gracias al paso y al buen uso del tiempo.
Hemos sido diseñados para gastar el tiempo disfrutándolo de tal manera que podamos ir al cielo con los días y sus noches bien usados.
Gabinete SOPHYA, te desea una feliz Navidad y un próximo año tan plenamente humano como espiritual, ya que el uso y el gasto del tiempo es un concepto material y espiritual al mismo tiempo, puesto por Dios a nuestra disposición.
Para poder romper con el estrés matrimonial, hay que tener grandes dosis de auto-critica y ganas de alcanzar armonía conyugal por encima de las situaciones personales y la complicaciones circunstanciales que te han llevado a perder la estabilidad.
La antesala del estrés matrimonial suele empezar a partir de pequeñas cosas sin mucha importancia aparentemente…, o bien por ambientes impregnados de quejas y reproches.
Cuando uno ha sufrido estrés matrimonial lo pasa tan mal que inevitablemente se hace consciente de que los efectos del estrés suelen ser mucho más profundos que las causas primeras que lo generaron.
Sufrir de estrés matrimonial hace que en muchos casos “se nos vaya de las manos” la percepción real de lo que está ocurriendo. El estrés matrimonial produce una gran erosión y desgaste emocional casi inmediato pero también repercute a medio plazo en la pareja y esto suele traer fatales consecuencias en la convivencia y en los desafectos que también se producen en la intimidad conyugal.
Para poder romper con el estrés matrimonial, los dos tenemos que ponernos de acuerdo en que “estamos mal y no queremos estar peor” y que necesitamos recuperar la armonía familiar necesaria para volver a ser felices.
Cuando uno quiere romper con un presente matrimonial tormentoso, la pareja debe tomar la decisión de dar un cambio de actitud a su convivencia a partir de pequeños detalles.
OS PROPONGO 13 GESTOS QUE AYUDAN A ROMPER CON EL ESTRÉS MATRIMONIAL:
Empieza a gastar algo de dinero en ti para tu mejora personal (salud, estética, ocio, descanso)
Pinta tu vida de color azul porque es el color de la confianza y la simpatía (vestuario, accesorios, mobiliario )
Cada día anota algún gesto en positivo que te haya gustado del otro.
Prueba recordar algo que antes hacías en pareja os gustaba y ya habéis dejado de hacer.
Prueba a hacer algo nuevo y diferente sorprendiendoos de alguna manera, que os saque de vuestra comodidad o rutina.
Sueña con momentos de satisfacción futuros a los que te gustaría ir por primera vez o volver.
Ponte pequeñas metas asequibles que te motiven para seguir juntos. (desayunar juntos, iros a la cama al mismo tiempo, compartir una película).
Deja de creer que es bueno defender siempre tu punto de vista.
Comparte la situación de estrés matrimonial con Dios, haciendo meditación o rezando.
Duerme al menos seis horas y 15 minutos cada noche, es lo mínimo indispensable.
Acorte el tiempo del trayecto a su trabajo y de vuelta a casa todo lo que sea posible. No te distraigas para no volver hasta tarde.
Haz dos listas una de amigos y otra de conocidos y retoma el contacto con los que se han ido quedando en el camino y merecen la pena mantener.
Buscar un sábado sabático al menos cada 15 días.
“Intenta vivir como si fueras feliz hasta conseguirlo a base de pequeños gestos que modifican tu convivencia puede serte más fácil romper con el estrés matrimonial”
Ser capaz de reconocer sí uno está o no está sufriendo estrés matrimonial…
Es una gran ventaja para aliviarnos y ayudar a perder tensión ambiental y poder recuperar la armonía familiar perdida.
Tenemos la idea de que el estrés ambiental solo nos afecta a nivel individual pero no es así. El estrés ambiental puede afectar no solo a la persona sino también a varias personas al mismo tiempo o a todo un colectivo.
La perdida de armonía familiar también puede llevarnos a sufrir estrés ambiental por exceso de tensión en las distintas personas que forman una familia y ese estrés ambiental indudablemente también repercute en la pareja.
No saber gestionar un conflicto familiar importante o permanentes problemas a nivel matrimonial hace que se termine desencadenando en la pareja estrés matrimonial. La relación de pareja es tan sensible a las crisis matrimoniales sin resolver del entorno más próximo que incluso un problema familiar puede desencadenar estrés matrimonial.
Causas que pueden desencadenar estrés matrimonial:
Vivir tu matrimonio en un estado de permanente tensión nerviosa, generalmente causada por un exceso de trabajo fuera o dentro del hogar, ya que incluso puede llegar a producirnos trastornos físicos y/o mentales.
Si en una pareja los dos o uno de los dos se sienten presionados por un nivel de exigencia superior a lo que antes estaban acostumbrados, cualquiera de los dos terminará por sentir un nivel de agobio tan bloqueante como negativo, por sentimientos de impotencia y de ilusión hacia el otro.
Hay ciertas etapas de la vida matrimonial donde es posible que aparezcan acontecimientos sobrevenidos que sobrepasen a los dos o a uno de los dos, y aunque no sean ninguno de los dos protagonistas de la nueva situación, indudablemente si que son los dos víctimas del momento y es entonces cuando puede surgir estrés matrimonial por compresión.
Cuando en una matrimonio/familia se vive por encima de las posibilidades económicas de todos, se termina por no saber gestionar bien el presente por miedo a las perdidas de futuro.
“No todas las crisis matrimoniales son crisis afectivas, pero una gran parte de ellas pueden ser crisis emocionales que acaban en crisis por estrés matrimonial”
Saber tener en cuenta que esa preocupación…, ese temor…, esa inseguridad…, puede acabar en estrés ambiental o personal es muy importante y saber que todo ello puede acabar en estrés matrimonial es una ventaja para entender que las crisis de estrés matrimonial pueden no tener nada que ver con el amor y el respeto al otro.
Saber descubrir que probablemente tu problema o vuestro problema, no está tanto en vuestra relación de pareja sino en cosas externas accidentales … ayuda y mucho a que baje el nivel de estrés matrimonial.
¿Cómo identificar si sufres de estrés matrimonial?
Cuando cualquier emoción la traduces como algo negativo con el otro.
Cuando cualquier emoción te hace pensar que el otro lo está provocando para molestarte.
Cuando cualquier emoción te impide tomar decisiones por miedo a una nueva discusión.
Cuando no te sientes acompañado en las decisiones y vives con sensación de soledad acompañada.
Cuando los pensamientos negativos hacia el otro, te impiden tener ilusión por hacer planes o tener ganas de disfrutar juntos como antes.
Cuando sé que tengo dificultades, pero trato por todos los medios de que no me las note el otro.
Cuando he saltado alguna linea roja y siento que estoy fuera de control para poder evitarlo de nuevo en el día a día.
Cuando me llevo a mi trabajo, mi estrés matrimonial y ello me impide pensar, concentrarme y resolver mis responsabilidades profesionales.
Consecuencias personales cuando sufres estrés matrimonial:
Se acumulan las cosas pendientes de la familia, que antes solías llevar casi al día.
Se acumulan las cosas que arreglar o reparar en tu casa, y que antes disfrutabas poniéndolas al día.
Se acumula el desorden en temas personales.
Se acumula con demasiada frecuencia el mal humor, la irritabilidad o el mal genio con el otro de manera desproporcionada.
Se deja de leer novelas o de disfrutar con una película acompañado por el otro como antes.
Se deja de comprender y de tener paciencia con el otro.
“Es estrés matrimonial es una gran infelicidad en general y muy en particular cuando estas a solas con tu pareja”
Si eres capaz de reconocerte en este problema, plántale cara al estrés matrimonial y pon soluciones no te quedes en la pasividad de los vencidos y derrotados. De tu puesta en marcha hacia la recuperación de la armonía, depende la felicidad tuya y la del otro. De tu estrés matrimonial ya sea causa o consecuencia, los protagonistas solo son dos. Los hechos y las circunstancias son bienes o males colaterales pero no deben ser estos los que manejen tu vida.
Siempre estás a tiempo de dejar de ser caminante para ser habitante
Cuando uno es habitante, vive permanentemente motivado para proveer de afectos a los suyos y le resulta natural facilitar sentimientos positivos de apegos y confianza que facilitarán el sentido de pertenencia a nivel personal como también a nivel de pertenencia matrimonial.
Mientras que si te descubres siendo un caminante de tu vida familiar, evidentemente generarás movimiento pero no aportas afectividad, porque siempre hay algo o alguien que te invitará a estar de paso, con prisas o sin interés por lo que pasa en tu familia.
Cuando se te olvidan o dejas de auto-recordarte los compromisos que te ayudaron a construir tu proyecto de familia, poco a poco notarás que vas dejando de implicarte en tu vida familiar y empiezan a no tener sentido muchas cosas de tu vida que antes te gustaban o hacías de manera natural y espontánea como fruto del cariño que se genera siempre que quieres a los tuyos por una causa vital y no por pura casualidad.
Normalmente uno no se casa por casualidad, sino convencido de que ha elegido ser feliz y por amor. Los hijos tampoco se suelen tener por casualidad, aunque alguno de ellos no haya sido buscado.
El trabajo, el domicilio, las vacaciones. el coche que tienes, las corbatas o los zapatos, todos ellos si que nos podemos permitir el lujo de que sean una casualidad en tu vida, ya que según vienen se pueden ir. Son fácilmente prescindibles e incluso olvidables con el paso del tiempo. Pero tu mujer/marido, cada uno de tus hijos, tus hobbys, tus creencias… no suelen ser fruto de la casualidad sino de la causalidad.
Por esta razón tus causalidades no van y vienen como casualidades
En resumen debemos procurar proteger nuestras causalidades y al mismo tiempo no permitir que ciertas casualidades conviertan tu hogar en una mera casa, tu coche un espacio con ruedas, tus vacaciones una huida del calor o del cansancio sin rumbo fijo.
Las grandes causalidades necesitan de buenas casualidades que ayuden a convertirte en un habitante de tu casa y no en un caminante como si fueras una persona cualquiera que pasara por al lado de los tuyos, y se duerma sobre tus sabanas y beba café en tu taza, o bese a tus hijos como si no lo fueran.
Si en algún momento de tu vida familiar te sientes que no encuentras la gran causa para entrar en tu casa, comer, descansar y ducharte, probablemente estas caminando y no habitando en tu casa y entre tu familia.
Las emociones se contagian y si tu estas motivado por la gran causa/s que mueve tu vida familiar, contagiarás motivación en los demás.
No es lo mismo estar motivado por ti mismo que sentirte obligado por alguien
Los corazones no se mueven por obligación o por compresión sino por convicción. Y la persona motivada es la que está convencida de cuáles son las causas que le mueven dentro y fuera de su familia sin que nadie le pueda distraer en nimias casualidades.
Si quieres amar más a tu familia, convéncete cada día de que ellas es lo mejor que has podido hacer con tu vida ahora y siempre.
Si quieres que tu matrimonio sea fuente de energía y no de agotamiento mental y moral, trata al otro como la causa más importante de tu vida todos los días.
Si quieres amar mas a tus hijos, hazlos autónomos que no independientes y diles que ellos son el fruto de la razón de tu vida para ser feliz.
Si quieres querer más y mejor, convéncete de que si tú no te quieres y te cuidas sintiéndote la persona más importante del mundo, no podrás llegar a habitar entre los tuyos sino que solo serás un paseante de tu vida familiar por no creerte que tengas un valor especial que compartir con los tuyos.
Usar la casa para esconderte no es lo deseable para nadie que viva contigo ya que no saben cómo ayudarte en tu tristeza ni como convivir contigo alegremente. Pueden acertar tratándote como un extraño caminante o pueden no acertar si te tratan como el habitante que esperan tener a su lado.
Entiende que no te entiendan bien ya que no es fácil poder acertar en saber tratarte si tu no pones los medios adecuados para tus fríos pasos por tu casa se conviertan en pisadas llenas de sentimientos.
Siempre estás a tiempo de dejar de ser caminante para ser habitante; es como pasar de ser un fantasma a ser una persona que necesita llorar, reír, dormir, comer, jugar, cantar, bailar y sobre todo amar y sentirse amado con los cinco sentidos.
Los hijos crecen y los padres maduran durante la crianza de sus hijos. En cualquier familia hay momentos conyugales que generan conflictos personales y familiares y hay momentos familiares que generan conflictos de pareja.