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Queridos amigos y colaboradores del Gabinete Sophya

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Queridos amigos y colaboradores del Gabinete Sophya,

Durante este año 2021 que ya por fin estamos acabando…hemos estado creando una nueva página web más cercana, intuitiva y versátil.

Creemos que os merecéis más formación e información sobre nosotros y nuestros servicios por este motivo queremos enseñaros las novedades más importantes.

Hay muchos “por qués” y “para qués” de nuestro trabajo en equipo que queremos  compartir con todos vosotros los que nos conocéis desde hace tantos años y  con todos aquellos que nuestra marca forma parte ya de vuestra familia.

 

 

Un año más estamos muy orgullosos del equipo humano que os atiende a cada uno de vosotros cada vez que habéis acudido a nosotros y os damos las gracias por confiar en nosotros.

Desde sus inicios el Gabinete Sophya ha tenido y tiene grandes profesionales en la vanguardia de la terapia humanista y personal que ponemos  el centro en el desarrollo afectivo de cada una de las personas que nos pide ayuda.

    • Noemí Merchán Yuste, Coach para procesos transformacionales a nivel personal, profesional o de crisis de crecimiento en adolescentes.
    • Ines Poch de Gaminde, psicóloga clínica especialista en adolescentes y terapias TDAH.
    • Iván Martín Villa, psicólogo clínico, terapeuta ocupacional y grupal con amplios conocimientos en adicciones.

Y a demás todo un equipo de psiquiatras y psicólogos clínicos  externos con la misma línea de terapia personal y humanista de nuestro equipo regular, a los que acudimos de manera fluida para trabajar en equipo de manera permanente.

Nuestro equipo técnico esta formado por:

    • Almudena Rivadulla Duran, Especialista en revisión de textos y publicaciones.
    • Angela Calmet Acosta, que es nuestra coordinadora general de equipos y de atención personalizada.
    • Patricia Anuel, es nuestra Community Manager

Hoy más que nunca queremos seguir apostando por la estabilidad y la armonía de vuestra familia, pareja  y las personas que os quieren y queréis. Y en este espacio es donde siempre nos vais a encontrar, bienvenidos al Mundo de Sophya

El Gabinete Sophya  es mucho más que una marca comercial, es un acrónimo que describe nuestra esencia humanista. Se fundó en 1989 y desde entonces hemos ido superando todos los retos de innovación tanto tecnológica como terapéutica y este tipo de forma de trabajar tan vanguardista  ha hecho posible que nuestro nombre haya estado y está en muchos países de los cuatro continentes.

No existen realidades perfectas, pero si existen personas y profesionales que creen en valores que nos ayudan a acercarnos a nuestra mejor perfección posible.

La felicidad no se alcanza en solitario.

Si quieres apoyarte en un equipo que te ayude a alcanzar la madurez afectiva que te haga feliz, cuenta con nosotros.

Todos los profesionales que trabajamos para el Gabinete Sohya estamos identificados con nuestro lema:

“No se trata de pensar mucho más sino de pensar de otra manera”

 

En nuestra próxima publicación os invitamos a leer un nuevo artículo escrito por Noemí Merchán Yuste.

Fundadora y CEO del Gabinete Sophya

Sara Pérez-Tome Román.

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En tu matrimonio sois un trío: él, tu suegra y tú

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matrimonio

Si en tu matrimonio sois un trío, tu suegra, tu cónyuge y tú probablemente sea porque te has casado con un Edipo no resuelto y no lo viste venir.

El complejo de Edipo fue estudiado e identificado como tal por el psicoanalista Sigmund Freud.

El nombre de Edipo viene de un mito griego y se refiere a un vínculo afectivo muy intenso entre un hijo y su madre, y una rivalidad también muy intensa con el padre, que surge de manera habitual entre los 3 y 7 años de la infancia de un niño.

La figura de la madre en el apego es importantísima en el desarrollo afectivo de cualquier niño, pero si se mantiene así de profunda y dependiente de la madre, en la edad adulta nos encontraremos con un complejo de Edipo no resuelto que genera muchos problemas psicológicos al que lo sufre y muchos problemas relacionales a quien comparte vida con la persona que lo sufre.

Cuando uno ha llegado a los 30 años y no ha resuelto su relación tóxica tanto con su madre como con su padre, nos encontramos con una persona que tiene serios problemas sentimentales con las parejas con las que se relaciona.

Estancarse en tu infancia afectiva de manera inconsciente y apegado a tu madre, genera una serie de síntomas psicológicos y de conducta muy característicos, que voy a describir de la forma más clara posible en 7 puntos:

        1. Suelen ser hombres inmaduros, con problemas para identificar su yo y su forma de actuar, debido a su gran dependencia emocional con la madre.
        2. Habitualmente, son dependientes económicamente de la madre (en dinero o en especias) y aunque no lo necesiten.
        3. Tienen un alto nivel de frustración e inseguridad si no encuentra el apoyo de su madre cuando tiene que decidir algo importante.
        4. Nunca tienen claro cuales son las metas y objetivos que quiere alcanzar en la vida.
        5. No saben lo que quiere ni lo que le gusta sin la sombra de su madre cerca.
        6. Les gusta relacionarse con personas mucho mayores que él.
        7. Suelen tener una clara incapacidad para tener relaciones de pareja de manera estable.

 

Llegados a este 7º punto, me toca daros también algunas claves que descifran el matrimonio o la relación sentimental de un complejo de Edipo no resuelto a tiempo:

        1. Durante su matrimonio, mantiene una estrecha relación con su madre (queda con ella y hablan a diario y casi siempre a la misma hora).
        2. Puede estar casado o con pareja y seguir enganchado económicamente a su madre, sin prisas por despegarse de ella.
        3. Tiene una admiración exagerada hacia su madre y ella es una prioridad que está por encima de su mujer o de su novia.
        4. Tiene la tendencia a elegir parejas destinadas a ser un fracaso a medio plazo pero lo intenta siempre.
        5. Se enamora de amores imposibles para él.
        6. Cambia de pareja antes de casarse con mucha frecuencia ya que nunca se siente pleno pues hay una parte de él que no la entrega a su pareja, sino que siempre esta enganchada a su madre.
        7. Necesita no solo el consejo, sino también el consentimiento de su madre en la toma de decisiones sobre temas referentes a su matrimonio.
        8. Puede llegar a sufrir impotencia sexual debido a que entran en conflicto de manera inconsciente, los deseos afectivos hacia su madre con los deseos sexuales hacia su cónyuge.

Todas estas conductas dependientes de la madre generan en el matrimonio una inestabilidad emocional, psicológica y sexual debido a que madre e hijo se sienten atrapados en su relación sin ser capaces de evitarlo por sí mismos.

Un complejo de Edipo sin ayuda psicológica es una persona que tiene el corazón dividido entre su madre y su pareja, con el consiguiente desgaste emocional y afectivo para su pareja, que se siente con mucha frecuencia desplazada o anulada frente a la relación entre madre e hijo.

ALTERNATIVAS QUE NOS INVITAN A ENCONTRAR SOLUCIONES A TU MATRIMONIO:

      • Tu pareja tiene que aceptar que tiene un problema afectivo con su madre y contigo.
      • Si tu pareja lo identifica, podéis pedir ayuda especializada a nivel personal, matrimonial y familiar.
      • Tu pareja madurará psicológicamente como parte de la solución si prioriza por su matrimonio.
      • Si toma conciencia de cómo le está afectando a su vida diaria la dependencia con su madre, necesitará desligarse económica y emocionalmente de ella y así recuperar el sentido de su vida en primera persona.
      • Que tu pareja quiera despegarse de los privilegios de ser “el niño de su mamá” para ser la pareja de su cónyuge solamente.
      • No sentirse influido por la resistencia de su madre a  no dejarle crecer por sí mismo para que siga necesitándola.
      • Si descubres quien es, no se dejará chantajear emocionalmente por una madre que no desea aceptar que su hijo tiene que madurar y crecer solo.

Una madre enganchada a un hijo Edipo necesita también ayuda para superar la codependencia que tiene con su hijo.

Debe superarla y aprender a querer a su nuevo hijo con vida de adulto. Una madre que acude a terapia podrá ayudar —¡y mucho!— a cortar el cordón umbilical que la tiene unida a su hijo de manera asfixiante para él y su mujer.

Este tipo de relación necesita de ayuda psicológica. Por sí solos ninguno puede gestionar la situación. Necesitan ayuda experta y recuperar el lugar que le corresponde a cada uno de ellos.

Pero, si el hombre Edipo no se decide a resolver sus problemas psicológicos de afectividad, el matrimonio y su vida serán siempre inestables e insatisfactorios.

Un psicólogo puede dar al trío las herramientas y apoyo necesarios para hacer frente a la nueva historia de vida personal, matrimonial y familiar. Por otro lado, un complejo de Edipo soltero también es inmaduro, inestable e infeliz, pero no perjudica a nadie más.

Sin embargo, se encuentra atrapado y su madre no será capaz de ayudarle a salir de ello. De ahí que soltero o casado, siempre necesitará ayuda experta externa para salir de su estancamiento infantil.

 

Próximamente se publicará también un post sobre el complejo de Electra o  síndrome de Munchausen, que trata sobre la relación tóxica de una madre con su hija.
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Cuando mi niño se hace grande

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María Pérez-Tomé
Maestra de Ed. Primaria

 

niñoEl final de la etapa de Ed. Primaria no sucede en junio de 6º. Retrocedamos un poco y miremos con lupa desde el comienzo de 5º. Es ahí cuando, como padres y profesores, nos lo jugamos todo.

No es tiempo de barbecho. Lo que no sembremos ya, raramente lo vamos a recolectar. La buena noticia es que a los diez años el campo está fértil para dar buenos frutos. La mala noticia es que si no aprovechamos el dulce otoño de quinto y los meses que le siguen, quizá las malas hierbas comiencen a brotar y a enraizarse en exceso.

Ahora que ya hemos superado septiembre con el lío de los libros, nuevos profesores, incertidumbre del nuevo curso… es el momento de ocuparnos de lo que realmente importa y que no siempre está en los libros: del futuro adulto en el que mi hijo se va a convertir. Sí, mi niño ya se nos hace grande.

El curso de 5º es un año muy especial. Los alumnos suelen estar muy receptivos al aprendizaje y muestran muy buena actitud, tanto con sus compañeros como con los adultos (profesores y padres). Durante este año son fundamentales los valores y conductas que les inculquemos. Después, viene la adolescencia y lo que no hagamos ahora, va a repercutir en los próximos años.

Un niño educado en valores, en esfuerzo, en respeto, en estudio… suele ser un adolescente con la rebeldía de bajo perfil y termina siendo en el futuro un adulto feliz del que nos sentiremos orgullosos como educadores.

 

Me gustaría comenzar haciéndoos una pregunta cuya respuesta cada uno la encontrará al final de la lectura. Se suele decir que los padres debemos plantearnos qué mundo deseamos dejar a nuestros hijos. Pero yo creo que esa no es la cuestión. La verdadera reflexión es:

¿Qué hijos vamos dejar para este mundo?

niñoComo padres no lo tenéis fácil, pero mirar hacia otro lado o esperar a que otros hagan vuestro trabajo, no ayuda a responder esta pregunta de forma responsable. Educar puede ser difícil, pero no imposible. Qué mejor que pensar que la generación de vuestros hijos pueda a ser la que cambie el mundo y lo convierta en un lugar mejor y más seguro. De esta generación van a salir abogados, médicos, cocineros, deportistas, empresarios, profesores, policías, artistas… Cada uno, a su manera, tendrá una responsabilidad en la vida que la llevarán a cabo en función de lo que nosotros como educadores le hayamos querido transmitir.

Teniendo en cuenta que sois unos padres nacidos en el siglo XX, pero que vuestros hijos son del XXI, os quedan tres retos importantes. Los grandes retos de la vida en el siglo XXI son: la ecología (planeta sostenible), aprendizaje de contenidos adaptados a la realidad y la formación como persona. No hay excusas. Todo lo que se puede aprender, se puede enseñar, aunque a veces tengamos que insistir e insistir. Pero merece la pena.

I. Un planeta sostenible depende de pequeños gestos cotidianos, pero importantísimos que deben formar parte de nuestra vida cotidiana:

LAS 4 R:

Reciclar- Reducir- Reutilizar- Reparar

 

II. La cultura del esfuerzo en su aprendizaje académico es la base de su éxito profesional y personal. Su autoestima se irá forjando a lo largo de este tiempo, ganando en seguridad y satisfacción, sintiéndose feliz consigo mismo.

El dilatar este reto para más adelante es solo pan para hoy y hambre para mañana. El mundo sigue avanzando y, para cuando se quiera enganchar, le va a ser complicado ponerse al ritmo de los demás.

 

Si transmitimos desde la positividad y desde nuestra satisfacción la importancia del esfuerzo, para vuestro hijo es mucho más fácil y agradable. Intentemos que su primera opción de profesión en el futuro no sea convertirse en youtubers o en colaboradores de Tele5.

 

III. Su formación como persona engloba todo lo anterior y más. Este reto no comenzará este curso, este reto lleva formando parte de su vida desde su nacimiento.

Es verdad que hasta ahora han necesitado nuestra supervisión en aspectos muy básicos, pero ya no. Y eso es lo bueno, ahora nos toca centrarnos en el desarrollo de su inteligencia emocional, en los valores que van a hacerle diferente, en la potenciación de las cualidades que posee y en el perfeccionamiento de aquellas condiciones que le cuestan o no tiene.

Para todo ello es fundamental trabajar valores de forma natural en los actos cotidianos sin grandes aspavientos ni desafíos alucinantes, no necesitamos que nuestro país esté en guerra para ser amantes de la paz. Como adultos, nosotros debemos ser los primeros impulsores y ejemplos de esas conductas.

VALORES RECOMENDABLES:

Inocencia: seguir creyendo en la bondad, en la amistad, en los Reyes Magos, en la magia…

Ilusión: evitar que se sientan hiperregalados, eso les quita la ilusión por cosas sencillas o nuevas. Aprender a saber esperar, las ilusiones no materiales son importantísimas, favorecer las mariposas en la tripa.

Aceptación: aprender a admirar los éxitos de otros (famosos, compañeros o personas cercanas), desear conseguir metas dentro de sus posibilidades, practicar deporte, manualidades, actividades artísticas…

Responsabilidad: es fundamental para poder crecer en todos los aspectos. Un niño irresponsable de sus actos, se vuelve un tirano con los adultos y termina siendo rechazado por sus compañeros.

Desear: es bueno ayudarles a tener deseos, son la base de la felicidad y de una actitud alegre ante la vida. Los deseos no siempre deben estar basados únicamente en cosas, los deseos más bonitos son los que no se pueden comprar.

Amistad: a esta edad los amigos comienzan a ser una parte muy importante de su vida. La amistad necesita de otros valores: sinceridad, generosidad, respeto…

Autoestima equilibrada: con todo lo anterior, les va a ser mucho más fácil tener paz interior y gratitud hacia todo lo que le ofrezca la vida. Es decir, se va a notar muy feliz consigo mismo y con lo que le rodea, sin sentirse frustrado e irascible ante cualquier situación que no sea la esperada.

niño

  • Cuando vemos en el telediario noticias como los altercados callejeros después de los botellones, el acoso a personas con minusvalías, las manadas de violencia sexual… Yo siempre pienso que esos chavales, un día, tuvieron 10 años y que seguro que sus padres se estarán preguntando: ¿qué no hicimos bien para que nuestros hijos sean así? Ahora es nuestro momento para conseguir que nuestros hijos solo salgan en el telediario por haber llegado a ser personas íntegras profesional y personalmente.
  • El hecho de que vuestros hijos sean ciudadanos del siglo XXI, por nacimiento, nos debe hacer reflexionar sobre un punto fundamental en el que nos llevan ventaja y siempre va a ser así (aunque eso no nos exime de responsabilidad). Me refiero a: Internet, dispositivos electrónicos, videojuegos, chats, series de plataformas…
  • La palabra juego ya no significa lo mismo, nuestro concepto de jugar es propio del siglo pasado. Para ellos un juego está vinculado a una pantalla, a unos jugadores conocidos o desconocidos, a un nivel de agresividad alto, a una competitividad violenta… Y todo ello envuelto con el lazo de la palabra JUEGO.

La mayoría son juegos cargados de contravalores que, como padres, les compráis y después, cuando hay que poner límites, ya no podéis deshacer lo hecho.

En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en el que se catalogaba el abuso de los videojuegos como un trastorno y una adicción.

  • No podemos olvidar la influencia tan peligrosa que tienen los youtubers e influencers en sus conductas, ropa, vocabulario, mensajes y publicidades ocultas, incitación al consumismo…
  • Las redes sociales son una herramienta tan buena como peligrosa. Yo las comparo con los cuchillos que tenemos en el cajón de la cocina. Los tenemos ahí porque son necesarios, pero antes de que vuestro hijo los use, esperamos a que tenga una edad adecuada, le explicamos cómo y para qué se utilizan y le supervisamos mientras lo tiene en las manos para así asegurarnos que lo hace bien y evitar el peligro que puede tener por el simple hecho de ser cuchillos. Pues con las redes sociales, lo mismo.

– Las redes sociales conllevan un peligro relacionado con el colegio: bullying. Recordad que vuestro hijo no está exento de ser acosado, pero también puede ser el acosador, por muy inocente que creamos que es. Mi consejo es que no tienen edad para redes sociales, salvo si es para un uso académico con un adulto educador como miembro del grupo.

– Es fácil escuchar que siempre ha habido en lo colegios algún “rarito” y que no es nuevo el meterse con este tipo de niños. Ese análisis es demasiado simplista. Antes, ese tipo de acoso sucedía solo dentro del recinto o del horario escolar y después el niño acosado tenía una vida tranquila. El bullyng es un acoso virtual que dura 24 horas, 7 días a la semana y puede alcanzar perímetros inimaginables.

  • Del móvil con 10 años o antes, conectado a Internet, ya os podéis imaginar mi opinión.
  • La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha alertado que la edad media de acceso a la pornografía entre los menores se sitúa en los 8 años. El primer error es pensar que tú hijo eso no lo va a hacer.

– La pornografía del siglo XXI no son fotos de chicas desnudas. La pornografía a la que tiene fácil acceso vuestro hijo son escenas y vídeos cargados de violencia que generan una importante deformación sexual y de carácter machista, y sobre todo con un gran impacto en la sensibilidad en un niño de 10 años.

– Vuestro hijo quiere saber sobre sexo, SÍ. De nosotros y de nuestro cariño a la hora de informarles de algo tan natural en la vida, va a depender cómo va a ser su educación sexual de adulto.

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  • Disfrutad al máximo este 5º curso. En 6º, algunas cosas no van a ser tan fáciles. Nos acercamos a la adolescencia, unos van más rápidos que otros. No debemos acelerar ni adelantarnos, sin prisas. Cuidando y poniendo límites a su vestimenta, forma de hablar, palabrotas, formas de ocio, música, bailes, gestos, series, mundo virtual…
  • A pesar de lo anterior, se da la contradicción de que los niños cada vez son más infantiles en todo lo relacionado con la madurez personal, responsabilidades, esfuerzos… Pero luego, contrasta con el alto grado de sexualización en el que se ven inmersos. De nosotros depende que nuestros chicos vivan como un niño de 10 años y no como un adolescente de 14 sin la madurez para digerirlo adecuadamente.

 

 

niño

Por último, os vuelvo a hacer la pregunta del comienzo:

¿Qué hijos vamos dejar para este mundo…?

 Ahora es el momento de responderte

 

 

 

 

 

 

 

 

María Pérez-Tomé
Maestra de Ed. Primaria

 

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Un mismo vuelo

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vueloLa vida es un vuelo que puedes elegir hacer solo o acompañado, alegre o enfadado, tranquilo o angustiado, cansado o siempre con ganas, sin rumbo fijo o con un destino, con valores trascendentes o con intereses intrascendentes. Tú y solo tú eliges cómo volar

¿Has visto alguna vez emigrar a los gansos? Me ha llamado la atención la forma en “V” en la que vuelan.

Es conocido que lo hacen para ganar velocidad, es más aerodinámico y aumenta enormemente las posibilidades de llegar al destino de forma rápida y segura. También sabrás que cuando el líder de cada vuelo se cansa, se pone al final de la formación y otro ocupa su lugar en la punta.

¿Qué puede enseñarnos la imagen en “V” de unos gansos volando juntos?

Pienso que si eres como yo: mujer, madre, esposa, profesional, amiga, ama de casa, y en tu día haces malabarismos para que no se te caiga al suelo ninguna de esas actividades que representan una gran parte de tu vida, y no termines por perder los nervios…

Y también reflexiono sobre ti como hombre, padre, esposo, profesional, proveedor, amo de casa y te pasas el día tratando de conseguir un equilibrio entre lo urgente e importante fuera de tu casa y lo que se te necesita y reclama con tu presencia por parte de la familia, y no acabes por sentirte mal contigo mismo…

Mirándome fijamente al espejo, la verdad es que no se qué debería hacer ante estas dos realidades

¿Deberíamos hacer, omitir o transformar algo de nuestras vidas para lograr que el balance sea armonioso para ambas partes y para todos en general?

A veces somos las mujeres las que nos implicamos demasiado en la crianza de los hijos y no les permitimos a los padres varones tomar su rol. Nos quejamos de hacer solas las cosas de la casa pero, cuando finalmente el hombre quiere cocinar, nos burlamos de él porque no sabe ni dónde están los platos y no le valoramos suficientemente en muchos otros servicios o atenciones  como también a nosotras nos gustaría que nos valorasen.

Otras veces los varones se involucran en la crianza de los niños pero con un estilo que desplaza a la mujer y le dejan sin voz ni voto porque piensan que son ellos los que realmente saben lo que se tiene que hacer…

Es un hecho:

Hombres y mujeres somos diferentes. Ni mejores ni peores, simplemente somos complemento en la forma de sentir, de hacer o de resolver.

Con la llegada de los hijos nos enriquecemos aún más. Cada uno aporta capacidades, habilidades, dones, talentos, destrezas y recursos al grupo familiar que antes nunca había puesto en práctica, y ahora que somos y formamos una familia nuclear, lo hacemos de manera natural orientados siempre en la misma dirección. 

Ha llegado la hora de saber que no debes, aunque puedas, tirar de la soga solo para tu lado

¿Es posible que, ante las diferencias, sepamos respetarnos y admirarnos o incluso amarnos y así volar en la misma dirección?

Abramos juntos los ojos, los oídos, y nuestros brazos para no convertirnos en la emperatriz o emperador de los espacios o las tareas comunes de la familia.

Tomar directivas sin consultar, por muy buenas y razonadas que sean, es una forma de obviar la importancia del apoyo en el otro.

¿Tenemos  la humildad suficiente de saber cuándo nos toca ceder la punta y ponernos atrás?

Para esto, nuestra vida debe estar basada en la confianza de que el otro va a ser mi otro yo, y aceptándole como me acepto a mí mismo cuando actúo.

Si abres tu corazón y juegas a soltar… tendrás la libertad de ser tú mismo y dejar ser a los otros. Podrás desplegar toda la riqueza que tienes para dar y le otorgarás a los demás, “alas” para volar todos juntos un mismo vuelo.

A.G.A. (CEE)

 

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Tú y yo ya no somos pareja. ¿Cuál es el ex que queremos ser?

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Cualquier separación o divorcio es una crisis vital  profundísima que se experimenta como una pérdida en toda la unidad familiar, y no como un camino de tránsito.
No es posible pasar de la negación de una familia a la aceptación de otro modelo de manera automática y que se convierte en dos familias monoparentales.

Cuando una relación llega a su límite de convivencia normalizada, y la coexistencia es vivir como “el perro y el gato”, pierde el que se agota antes o gana el que se retira antes de agotarse.   Separarse con hijos es cambiar un pack de problemas por otro pack de problemas, y con el tiempo puedes acostumbrarte a que sean más llevaderos los problemas.

Ex pareja y progenitor es una misma persona, difícil de separar

Incluso en el caso de una ruptura de común acuerdo, normalmente se pasa por una profunda y estresante fase de negación en la que uno de los dos —o los dos— se quedan congelados como progenitores y globalizan todos sus sentimientos como pareja, aunque haya cosas pendientes e importantes de los hijos.

Hay todo tipo de películas y libros que estudian detalladamente el fenómeno que ocurre tras una ruptura entre “yo y mi  ex pareja”.

 

¿Dónde está mi identidad si se ha roto mi pareja?

La dependencia que se experimenta al ser la ex pareja de alguien es mutua. Cuando se rompe la pareja, esa dependencia cuesta soltarla sin perder a la vez la propia identidad por lo menos de manera temporal.

Se comienza con una fase de negación de lo ocurrido, queriendo volver a nacer para nunca más repetir lo vivido o  incluso fantaseando con la vuelta del otro por el bien de los hijos. El círculo social y familiar  se reduce al que manteníais los dos antes, como pareja y como familia. Solo te queda tu círculo laboral en el caso de que estés trabajando fuera de casa.

La sentencia judicial no es más que la puesta en escena de una muerte anunciada hace al menos 18 meses. Sin embargo, esta puesta en escena no se acaba con el ensayo general y el día del pre-estreno y del estreno de la ruptura.

Son las sucesivas puestas en escena, los momentos en los que va a comparecer la verdad del convenio regulador y de la sentencia.

Lo normal es que al menos al principio se den situaciones tensas e incómodas delante de los hijos y que la solución pueda tener que pasar en ver a los hijos sin verse entre sí

 

En ocasiones, esta forma de plantear la separación puede ser la mejor solución cuando hay una alta conflictividad entre los progenitores. En estos casos,  el mejor trato será “no tener trato” más que por escrito o entre abogados.

 

Esta actitud puede ser comprensible pero con el paso del tiempo debe ser revisable.

Lo ideal sería poner la sentencia y la inteligencia de los progenitores al servicio del bienestar de los hijos, donde entonces no caben las extorsiones, los “ninguneos”, ni faltas menores, sino todo lo contrario.

El hecho de que ya no seáis pareja, no hace imposible que quieras y desees que todos tus hijos estén bien con tu ex cuando esté con ellos. También quieres que tus hijos estén bien cuando estén contigo. Revalidar  con tu ex por el bienestar de los hijos es posible que creas que ganas batallas pero vas a perder la guerra de la felicidad de tus hijos.

La separación trae consigo una nueva forma de ser padres pues ahora somos padres y ex-parejas.

 

¿Qué tipo de padre/madre te gustaría ser durante esta nueva etapa de tu vida?

Si te consideras la víctima, habrás convertido al otro en verdugo. Si  consideras que eres el que tiene la razón, harás justicia como un verdugo y crearás una víctima condenada por ti, no por el juez.

En esta rotación sobre uno mismo se producen diversos movimientos muy peligrosos que no facilitan la buena comunicación entre ambos y con los hijos que tienen en común:

      • No se deben impedir deliberadamente los tiempos y espacios de comunicación entre cada uno de los padres y cada uno de sus hijos.
      • No se deben  boicotear los tiempos del otro con actividades extraescolares o familiares de tu ex, que hagan dudar a los hijos si quieren ir o no ir con el madre/madre. Con cumpleaños o actividades muy lúdicas que anulan al otro progenitor porque no puede mantener el mismo ritmo de gastos en eventos.
      • No hacer comentarios sobre tu ex que puedan poner en duda la confianza de tus hijos por el progenitor. Generando sospechas infundadas en los hijos en cuanto a la imagen y  los compromisos del otro padre/madre con frases como: “No te preocupes que no te va a pasar nada, estoy aquí esperándote hasta que vuelvas”.
      • Hacer chantaje emocional y afectivo cuando el hijo se va con tu ex. Simular un malestar, enfermedad o necesidad que provoque en el hijo sentimientos de culpabilidad por irse con su otra madre/padre.
      • Evitar en lo posible que los hijos puedan despedirse de tu ex cuando se van contigo.
      • No hablarle a tu hijo de los padres de tu ex, sus abuelos ni de sus primos e intentar en lo posible que solo coincidan con los abuelos y primos de tu familia de origen.

A corto plazo, el resultado en vuestros hijos será por un posible fracaso escolar y una inadecuada relación del hijo con cada uno de sus padres.

El hijo empieza teniendo según ley dos domicilios o un hogar nido y dos progenitores y el desgaste de este tipo de maniobras hace que el hijo acabe perdiendo por tiempo indefinido el contacto y el domicilio con uno de ellos para quedarse solo con un progenitor a su cargo.

 

Se necesita llegar a un pacto de co-parentalidad  con o sin ayuda externa para una  supervivencia familiar sana.

¿Cómo conseguirlo?

  1. Desdramatizando los conflictos tanto para llegar mejor a acuerdos objetivos, razonados y razonables, como para negociar cualquier tipo de interferencia externa al hogar familiar.
SIN NEGATIVIDAD SE PUEDE LLEGAR A ACUERDOS PARA AYUDAR A NUESTROS HIJOS,  SIN DESAYUDARNOS  NOSOTROS COMO PADRES.

2. Relativizar las posturas encontradas para simplificar los conflictos desde el  presente y sin anclarse en el pasado común, con el objetivo de dar a los hijos un futuro diferente y mejor como padres.

PARA AMINORAR LAS TENSIONES SE PUEDEN BUSCAR PERSONAS CERCANAS QUE PUEDAN AYUDAR A GENERAR UN CLIMA MÁS POSITIVO PARA NUESTROS HIJOS Y PARA NOSOTROS COMO PADRES.

3. Aceptar, cuanto antes, los cambios producidos tras la ruptura en la dinámica familiar sin extorsionar los acuerdos.

ENCONTRAR UN ESPACIO DE COMUNICACIÓN MÁS FLEXIBLE Y SEGURO QUE FACILITE TODOS LOS CAMBIOS NECESARIOS SIN LESIONAR LA AUTOESTIMA DE LOS HIJOS NI DE NINGUNO DE LOS PROGENITORES.

4. La vida se puede complicar a lo largo del tiempo con situaciones que exigen cambios directos o indirectos en el cuidado de vuestros hijos.

ANTES QUE PERDER EL NIVEL DE EDUCACIÓN Y TOLERANCIA NECESARIO, HAY QUE BUSCAR SOLUCIONES ALTERNATIVAS A LAS SITUACIONES SOBREVENIDAS. ALLÍ AMBOS PROGENITORES DEBEN IMPLICARSE EN LA MEJOR SOLUCIÓN PARA SUS HIJOS ANTES QUE PARA ELLOS MISMOS.

5. No existe ruptura matrimonial perfecta, ni aunque sea de común acuerdo., la vida compartida en dos hogares con sus imprevistos y previstos desgasta y fatiga a todos.

LA FATIGA CRÓNICA PARENTAL, ES MUY HUMANA Y AMBOS PROGENITORES POR EL BIEN DE SUS HIJOS, DEBEN MANIFESTAR SU ESTADO Y SITUACIÓN  Y PEDIR AYUDA PARA RECUPERAR EL CONTROL Y LA PERCEPCION DEL TIEMPO PRESENTE LO MÁS POSITIVA POSIBLE

Cuando el sistema familiar se rompe y con él también se rompe la pareja, habiendo hijos menores, ambos —familia y pareja— no se rompen, no desaparecen, sino que se transforman en otro modelo de vida; uno rehabilitado en función de los hijos comunes y las circunstancias hasta llegar a la ruptura.

 

Por vosotros y por vuestros hijos, lo mejor es que, después de la ruptura, elijáis la mejor versión de vosotros mismos. Así seréis el mejor progenitor y ex que se merecen tus hijos.

 

En el fondo, con vuestra ruptura, habéis entrado en un segundo nivel de compromiso para con vuestros hijos: habéis hipotecado las discusiones delante de los hijos. Si queréis seguir siendo buenos progenitores y no solo ex pareja, ya no podéis discutir nunca más delante de ellos, ni por ellos. Ni por nada.

Tras la ruptura tenéis lo que queríais o necesitábais y con eso debe bastaros. Lo demás es no cumplir con vuestra palabra cuando les dijisteis:

“No os preocupéis por nada. En cuanto nos separemos, nunca más estaremos mal entre nosotros, por vosotros”.

Mentís a vuestros hijos si no cumplís vuestra palabra y seguís discutiendo entre vosotros y por ellos indefinidamente.

 

 

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Convivir EN PAREJA, “con o sin Papeles”

pareja¿Cómo son los nuevas parejas que duran más y mejor?

“Mientras el número de bodas cae y la cohabitación se extiende, el matrimonio se está convirtiendo en una decisión que exige una consciencia más libre, responsable y selectiva de lo que eran los matrimonios de antes”.

Desde hace tres décadas, en Estados Unidos, uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio. Actualmente el Instituto Nacional del Censo en EE.UU nos dice que el matrimonio se está reconquistando como un modelo de vida social más estable y que se le identifica como una decisión mucho más allá de un acto social y transitorio en la vida de personas enamoradas.

Hoy nos vamos a centrar en hablar de la cohabitación como manera de vivir en pareja y de su uso, tan extendido actualmente.

  • La cohabitación o unión libre es el tipo de relación que establece una pareja cuando, sin estar casada por la Iglesia o por lo civil, sin tener intención definitiva de casarse, comparten el mismo domicilio y hogar.
  • Otra versión de esta convivencia sin papeles es la llamada unión libre “de hecho” que es aquella en la cual una pareja vive como matrimonio estable sin más plazos que “la vida misma”

“Según últimos datos, a pesar de que se casan menos parejas, las que se casan duran más en comparación con lo que ocurría en los años ochenta y noventa”.

La cohabitación se contempla como una forma de amarse bajo un mismo techo y está basada en la unión de dos cuerpos que se buscan porque se atraen. Que copulan por amor, y que, en la fuerza del subconsciente, en su unión libre y sin papeles, sienten la necesidad de auto-protegerse y de minimizar los posibles riesgos de fracasar juntos, los efectos de sus miedos individuales por algún aspecto de su vida pasada, presente o futura, como si estuvieran casados pero sin estarlo.

En estas uniones la pareja puede llegar a tener hijos o puede incluso asumir juntos hijos de otras uniones anteriores. Esto último no es lo más habitual ya que este tipo de uniones no dan tiempo ni lugar al nacimiento de hijos o al acoplamiento de otros hijos dentro de ella, por su corta duración.

 

La alta siniestralidad de estas uniones hace que sea raro que, en este tipo de vida, “sin papeles ni obligaciones legales en común”, lleguen a envejecer juntos. Por esto, según la edad de la pareja que cohabita, ambos terminan por elegir envejecer y morir en solitario .

Hay personas que pueden valorar esta forma de convivencia como su máxima y mejor expresión de amar al otro, donde su fidelidad está basada en compartir una vida mientras no se pierda “nuestro amor o el buen rollito”. Y con esta premisa conviven o dejan de convivir.

En realidad, compartir espacio y tiempo viviendo juntos sin ningún tipo de registro, condiciona también el presente y el futuro de una pareja. La diferencia es que cada uno conserva para sí la posibilidad de tirar la llave de su convivencia al río…

La diferencia entre la cohabitación, la unión libre de hecho y el matrimonio está en que, en la primera y la segunda, no existe un compromiso institucional civil o religioso (es una unión a prueba), mientras que en el matrimonio sí hay intención de permanecer viviendo así.

Hay una diferencia básica entre, por un lado, 2 personas que se aman y cohabitan con un compromiso personal y voluntario y, por otro lado, 2 personas que se aman y cohabitan también con un compromiso personal pero sin que esté basado en sus voluntades a través de un vínculo civil o religioso. Mientras que estos últimos serían 2 amantes o compañeros de piso, condicionados al tiempo, el espacio y a las circunstancias de manera individual, los primeros son algo más: 2 contrayentes con relaciones conyugales incondicionales.

“Las uniones libres de papeles son como dos cuerpos y dos almas cómplices entre sí, pero a la intemperie y a la merced de las inclemencias del tiempo”

“Las parejas casadas son dos cuerpos unidos a sus dos almas al abrigo de su vínculo”

Con todo, ambas uniones reclaman complicidad, cercanía y respeto mutuo. Esto es así porque en ambas formas de vivir en pareja se manifiestan necesidades afectivas como la necesidad de compartir amor, bienes y servicios.

Aunque todos sabemos que también existen parejas casadas o unidas que basan su convivencia en “un pacto de convivencia”, el matrimonio es una unión que minimiza el altísimo riesgo de caer en una convivencia por pura relación transaccional. Así se evita que se metalice el auténtico sentido del amor, siempre gratuito.

Otra de las diferencias importantes que existen entre cohabitación, unión libre o matrimonio es que en las dos primeras puede no estar presente el concepto de familia desde el principio o incluso se puede estar en contra de dicho concepto. En cambio, en las uniones matrimoniales el concepto de familia es casi consustancial a la palabra matrimonio, con independencia de los hijos o no hijos que terminen naciendo en esta unión.

“Un matrimonio es en sí mismo una familia desde el mismo momento en el que finaliza su ceremonia matrimonial y comienzan su nueva vida de casados”

El vínculo civil o religioso lleva a las parejas a sentirse familia y es sobre este vínculo donde continúa madurando el amor entre los dos. Su vínculo va más allá de la suma de dos personas que cohabitan.

Los conceptos matrimonio y familia han sufrido un gran debilitamiento jurídico y social, a pesar de que se trata de conceptos que en sí mismos y en cualquier cultura o código civil dan lugar a una estabilidad personal y social.

En un vínculo matrimonial:

“La suma de las partes es mucho más que las partes individuales. Y cada una de las partes es también mucho más que la suma de las dos partes.”

Estas dos afirmaciones retroalimentan el sentido del vínculo matrimonial y las diferentes formas de vivir en pareja. La convivencia de las partes va a depender en gran medida de la formación, experiencias previas y expectativas futuras que pueden tener cada una de las personas enamoradas y que conviven en pareja. En consecuencia, el hecho de casarse o no casarse a la hora de decidir vivir juntos nos lleva a la siguiente conclusión:

“No todo el mundo está preparado para casarse, sentirse familia o tener familia”

De hecho, las personas con un perfil narcisista o egoísta o las personas con una mala experiencia anterior o una ruptura matrimonial compleja y difícil de sus propios padres, pueden no estar listas ni para cohabitar ni tampoco para compartir un proyecto común de convivencia sobre una estructura de compromiso tanto horizontal (pareja) como vertical (hijos).

La cohabitación, elegida como una forma de convivencia libre, se caracteriza por su inestabilidad y por la falta de compromiso de la pareja entre sí, ante la sociedad y frente a los hijos que puedan llegar a tener.

Cuando uno toma la decisión de unirse para cohabitar sin más vinculación, uno está comprometiendo su supervivencia en común con otro, sin hacer lo mismo con el amor. El amor les tiene a ambos debilitados, como a cualquier pareja de enamorados. Sin embargo, en su caso, la subjetividad de las emociones es meramente individual, no es común. Al no haber un vínculo explícito o implícito entre ambos, cualquier de ellos puede sentir la sensación de que está hipotecando su presente y su futuro. Desean tener una relación de eternidad sin más vínculo que su voluntad, sin más garantías de ser amado para siempre.

En cuanto a los posibles beneficios de estar casados, uno de ellos es que ambos se entregan corporalmente por amor en un mismo espacio vital, con una total entrega de su biografía y su intimidad. Con una emotividad complementaria y un futuro que se presupone más estable ya que ambos creen en la indisolubilidad de su unión. De este modo, gracias a este punto de partida común, son capaces de conciliar mejor sus decisiones pues lo hacen a la luz de un compromiso matrimonial mutuo.

pareja

Las uniones libres son una forma de “probar la convivencia en común” y, como es lógico, también son muchas menos las parejas que, después de convivir, se casan. Por el contrario, son muchas las parejas que deciden casarse sin haber convivido antes. Esto sucede así porque algunas parejas a prueba no han superado el ensayo sentimental al que se prestaron libremente.

El pacto del que gozan las uniones libres de papeles se caracteriza sobre todo porque lleva incorporado de un modo esencial el poder dejarlo en cuanto no funcione para uno de los dos o los dos, ya sea por causas endógenas dentro de la pareja (depresión, embarazo) o por causas exógenas (alcohol, falta de trabajo, falta de salud…).

Es verdad que las parejas que se han casado no están libres de ninguna de estas circunstancias, pero en estos casos la fuerza de su vínculo hace que, ante las diferencias, tiendan a unirse más que las que no están casadas. En su caso, los problemas les pueden llevar a culpabilizar al otro y a sentir que la otra persona no es válida para casarse por sus propios problemas o por los problemas que generan juntos.

Que “te dejen” después de una unión libre hace que te puedas sentir igual que cuando “te divorcian”. La diferencia no es emocional, sino burocrática ya que no tienes que firmar papeles; solo tienen que cambiar de domicilio, repartirse las cosas, despedirse de las familias de origen o amigos comunes y poco más.

En estas circunstancias ambos o, al menos uno de los dos, vivirán un desgarro afectivo importante y una necesidad imperiosa de comenzar una nueva vida y desapegarse de lo vivido hasta ese momento.

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Igual que en la unión matrimonial, el tiempo que dura la cohabitación es directamente proporcional al daño que les produce a ambos la ruptura. El hecho de haber convivido sin haberse casado y sin papeles no suele minimizar los daños emocionales de la ruptura.

Cuando una pareja decide pasar a vivir en común, lo hace no solo porque se atraen y se aman, sino porque también es su opción más económica. De ahí que al romper se produzca también, como entre los casados, un importante empobrecimiento económico y afectivo.

En definitiva, la cohabitación tendrá ventajas para los que no desean, no quieren o no pueden tener un vínculo más estrecho y/o comprometido. Pero, a la hora de dejar de convivir juntos, la situación que se genera tiene los mismos daños afectivos y emocionales que se producen que en la ruptura de un vínculo incondicional y atemporal.

“Los enamorados sin papeles aman sin límite en su unión, pero también sufren sin límite en su rupturas”,

Humanamente no hay más ventajas en la unión libre que en la unión matrimonial, porque tanto el daño económico como la aceptación del fracaso es casi el mismo.

La única diferencia de origen en cuanto a cómo vivir juntos reside en creer o no creer en el valor de un vínculo lo cual lleva implícito el creer o no en el amor para siempre y en su indisolubilidad.

Cuando, desde el “no compromiso”, el corazón deja de latir por el amor al otro, se produce un infarto igual de doloroso que el de los que tienen un amor incondicional y comprometido tanto civil como religioso.

Todos tenemos papeles para pagar un alquiler, comprar un coche, alquilar una casa, reservar un billete de avión, comprar una medicina con receta, ir a recoger un abrigo a la tintorería. Sin duda, los papeles son parte de nuestra vida y constituyen una forma segura de vivir.

De un modo parecido, los papeles que tenemos por amor te dan seguridad y fuerzas sentimentales suficientes como para renovar día a día el propio querer hacia aquel a quien elegiste y sin menoscabo de tu libertad.

“¿Por qué allí, en las uniones libres, donde en principio se ama incondicionalmente, se quiere vivir de manera temporal y evitando comprometerse con una firma en el amor al otro?”

CINCO conclusiones sobre este estudio diferencial entre la cohabitación y la unión matrimonial:

      1. Las personas tienen que concienciarse más del compromiso que supone el casarse y reconocerse preparadas o no para llevarlo a cabo.
      2. No dejarse llevar por la idea de que la unión libre tiene todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes que parece que tiene la unión matrimonial. Más bien al contrario: en cualquiera de los dos tipos de uniones se dan consecuencias afectivas similares.
      3. Informarse y formarse en profundidad sobre lo que significa el concepto de matrimonio y de familia, por encima de lo que dice la calle, si quieres formar una familia.
      4. Querer “sentirnos familia” desde el principio es el mejor aliciente para seguir juntos a pesar de las dificultades en nuestro matrimonio y para no separarnos por motivos individuales.
      5. Tener claro que ni la decisión de casarse ni las posibilidades de éxito o de fracaso en el matrimonio estén determinadas por ventajas transaccionales o económicas.

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Sara Pérez-Tomé

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La revolución de la longevidad

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A lo largo del último siglo ha habido muchos tipos revoluciones, pero quizás ninguna ha sido tan significativa como la revolución de la longevidad. Hoy en día vivimos un promedio de 34 años más que nuestros bisabuelos. Esto significa que tenemos una segunda vida como adultos, que se ha solapado con la que antes estábamos acostumbrados a vivir.

Actualmente tenemos un problema de adaptación demográfica y social. En nuestra cultura todavía no hemos aceptado lo que esto significa para todos nosotros. Tampoco sabemos la trascendencia real del por qué a la vista de los avances tecnológico-científicos, no nos hemos preparado suficientemente para este nuevo paradigma social.

“La nueva vejez forma parte de una nueva realidad bastante desconocida”

Todos nacemos frágiles, dependientes de los adultos, y tardamos mucho en valernos por nosotros mismos y en tener inteligencia consciente de ser los protagonistas de nuestra vida.

Con el paso de los años y hacia la mitad de nuestra vida, somos el proyecto de persona más completo que podemos alcanzar a ser, y contamos con la idea de que, después de subir a esa cima, empezaremos irrevocablemente a bajar hasta el valle de la vejez y la inactividad adulta.

Sin embargo, hoy en día, hay muchas opiniones de peso de psicólogos, filósofos, artistas, médicos y científicos, que no ven a las personas de más de 60 años con esta perspectiva de vida catastrofista.

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Actualmente esta edad puede tener un significado propio. No es un volver ni a la infancia ni a la adolescencia, ni tampoco se trata de perpetuarse en la vida de la edad madura.

Hasta hace relativamente poco, el envejecimiento era una curva ascendente que, después de haber llegado hasta el punto más álgido de nuestra existencia, empezaba poco a poco a descender, casi hasta los niveles de actividad de la infancia.

La clave está en saber utilizar de manera adecuada este nuevo tiempo que nos regala la evolución de la humanidad. Le hemos ganado años a la vida, pero esto por sí mismo no es suficiente. Tenemos que ganarle a la vida años de calidad en el último tercio de vida.

A este tiempo podemos llamarle la edad de las personas Super Senior, que han llegado hasta aquí como una parte del fruto de la selección natural que rige nuestro planeta.

 

“Solo llegan a Super Senior en gran medida, no los aparentemente más fuertes, sino los más sanos y más flexibles en adaptarse al entorno que les rodea.”

El envejecimiento natural es como ese tipo de confianza que adquirimos cuando se sube una escalera. Ese tiempo en el que vamos subiendo escalón a escalón hasta llegar arriba, es un tiempo de aprendizaje, experiencia y madurez que nos dará la sabiduría, integridad y autenticidad para la vida.

De todas formas, ni todos somos iguales ni tenemos todos los mismos talentos. Por esto, debemos mirar cada ascenso personal como una capacidad a desarrollar en cada uno. En efecto, la actitud y el talante formarán parte del desarrollo de los talentos que nos esperan en nuestra edad dorada.

Ya no hay pretexto que nos limite por la edad a hacer o no hacer más cosas. Cada uno de nosotros somos los que nos limitamos cuando nos conformamos con tener más o menos aspiraciones.

Desarrollar todas nuestras potencias antes de los 50 y para ir luego “maquinando” bastante más fácil que lo logrado a los 30 años. A partir de los 60 años uno tiene menos cargas familiares directas, menos estrés y más experiencia de la vida. Todo esto nos convierte en veteranos en cuanto a la gestión del tiempo, evitando el estrés y la ansiedad.

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De manera casi automática, cuando uno envejece es capaz de ver más ágilmente lo que nos une con los demás que lo que nos separa. También somos capaces de distinguir mucho mejor entre lo que pertenece a nuestra responsabilidad y aquello que es responsabilidad de otros. Esto nos hace sentirnos mucho más felices que los de la anterior generación con la que compartimos la vida.

La juventud no es solo la ausencia de canas y arrugas pues hay gente joven que tiene un corazón canoso y arrugado, que no se corresponde con su edad biológica.

Picasso dijo una vez: “Se necesita mucho tiempo para llegar a ser joven“.

Ahora bien, tampoco debemos idealizar el envejecimiento. De entrada, no tenemos la garantía de que sea un tiempo para disfrutar y desarrollarse personalmente. El poder conseguirlo es en parte suerte y en gran parte, genética.

No siempre la debilitación física de la persona conlleva un deterioro mental. La concentración de energía hacia un objetivo puede llevar a un crecimiento creativo y constructivo como no teníamos antes.

Cuando uno llega a una edad donde se tiene más pasado que futuro, ese es precisamente el momento de repasar quienes fuimos durante el primero y segundo tercio de la vida y poder tomar la decisión de subirnos al trampolín de nuestra propia biografía y saltar hasta donde más lejos queramos y podamos llegar, porque esta última etapa es un “ahora o nunca”; ya no queda tiempo para pretextos que justifiquen dejar de hacer todo lo que todavía te queda por hacer…

Todos somos en parte lo que desde que nacimos hicieron con nosotros, lo que hemos visto hacer y lo que hemos vivido. Es aquí donde está realmente nuestro verdadero éxito: en llegar al último tercio de la vida sabiendo quiénes somos y qué personas, cosas o circunstancias quiero o no quiero tener presente en lo que me quede de vida.

Es muy interesante considerar el último tercio de la vida como un tiempo en el que poder descubrir por uno mismo que muchas cosas que creía que ocurrieron por mi culpa, realmente no tenían nada que ver conmigo, y que he vivido muchos años pensando que sí…

Si nos liberamos de una culpa falsamente construida, podemos ser capaces de perdonarnos y perdonar a los demás. Si nos liberamos de una parte de nuestro pasado, podremos cambiar nuestra relación con el entorno y con los demás.

Gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, podemos ser más positivos en relación con nuestro pasado y tener una vida mucho más saludable que la vivida hasta este momento.

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En el caso de las mujeres encontramos un buen ejemplo. Cuando nacemos, tenemos una fuerza interior que, en muchos casos, nos hace parecer muy fuertes y luchadoras. Sin embargo, con demasiada frecuencia, durante la adolescencia el mundo nos convence de que es importante que, para salir adelante y tener éxito en la vida, además de poder ser libres y de tener determinada formación académica, tenemos que conseguir ser reconocidas, aceptadas y validadas por una gran mayoría silenciosa. El gran peligro de la mujer está en entrar en esa dinámica, ya que es entonces cuando caemos en el error de convertimos en sujetos y objetos de la vida de otras personas y actores secundarios de nuestra propia vida.

Es muy importante que las mujeres, que hayan llegado a este último tercio de su vida, se hagan también una “revisión de vida” pues todavía podemos estar a tiempo de conseguir cambiar el anterior punto de partida y empezar a reconocernos diferentes respecto del guión marcado por los demás, por primera vez.

Las mujeres mayores representan la mayor población mundial. Por esto, la preocupación por el mundo debería traducirse en la preocupación por la mujer.

Si pudiéramos cambiar la tendencia de cómo se sigue percibiendo a la mujer que alcanza los 50 años, entonces sería posible que surgiera una nueva redefinición de la mujer. Esto supone un gran cambio cultural y social que, seguro, puede revertir en los hombres de su misma etapa y en las generaciones más jóvenes. De este modo, con la nueva forma de testimoniar, todos los jóvenes podrían repensar sus propias vidas, mucho antes de cumplir los 50 años.

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Este post se lo dedico a una mujer muy en especial y a todos aquellos hombres y mujeres que antes de los 50 años han sido capaces de generar un cambio revolucionario en su vida.

 

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¿Por qué llorar y oír bien, son tan importantes desde que nacemos?

Todos necesitamos “arrancar a llorar” desde nuestro nacimiento y a lo largo de la vida. También necesitamos “oír bien” para empezar a sentir el mundo al que llegamos a vivir y ser felices. 

“Son los dos sentidos más primarios y que más necesitamos desarrollar desde nuestro nacimiento para irnos desarrollándonos como personas en el mundo”.

Cualquier carencia en el poder oír bien y poder llorar, nos impide vivir de manera sana y equilibrada sin estar aislados de nuestro entorno.

Según vamos creciendo, todo lo que NO oímos nos parece que NO existe y, por tanto, nuestro corazón no lo procesa.

Si nuestra audición es pobre también lo será nuestra imaginación, salvo casos tan excepcionales como el del compositor de música Beethoven.

Todos los estímulos auditivos son una forma más de comunicarnos con personas próximas o lejanas, pudiendo mantener una conversación sin malos entendidos y  con un diálogo fluido.

Los sonidos directos o del contacto con la naturaleza -el sonido de la lluvia, el canto de los pájaros o el ruido de las olas-  nos influyen muy positivamente en nuestro desarrollo personal.

Un niño sordo de nacimiento o una persona que ha perdido paulatinamente la capacidad de oír, son personas que se encuentran no solo física, sino también afectivamente muy limitadas lo cual influye además en el desarrollo de su naturaleza social. Para estas personas salir adelante es posible pero no es fácil:

 

HOMBRES Y MUJERES SORDOS Y FAMOSOS

 

Si en tus manos esta poner remedio a este cruel aislamiento silencioso que te hace sufrir en soledad… debes poner los medios científicos y terapéuticos que sean necesarios para poner sonido a tu vida de manera plena.

Todos nacemos y lloramos como prueba de vida. Sin lugar a dudas, al menos una vez en nuestra vida todos hemos llorado: al nacer.

Llorar no es un símbolo de debilidad o flaqueza. Hay prejuicios culturales y sexistas que nos educan diciéndonos que:

“Los hombres no lloran, tienen que pelear” “no seas llorica como una niña”.

Por el contrario, nosotros diríamos que:

“Se llora por lo bueno y también por lo malo, porque las lágrimas forman parte de nuestros buenos y los malos momentos. Llorar es compatible con la emoción de reír”

Llorar es salud física y también emocional. Es una forma no verbal de transmitir  nuestros sentimientos a los demás o hablar con nosotros mismos y en intimidad.

llorar

El llorar está tan unido a nuestros sentimientos y a las sanas relaciones con los demás que la composición de nuestras lágrimas es diferente dependiendo del porqué se producen.

El ser humano es el único ser vivo que es capaz de llorar por el dolor y también por todo tipo de motivos emocionales. Las lágrimas nos hace auténticamente humanos.

Cuando se habla de “las lágrimas de cocodrilo”, se trata solo de un puro acto reflejo. No es un acto inteligente y emocional como el que existe en las lágrimas del ser humano.

 

El mecanismo que nos hace llorar es altamente complejo y se implican en esta reacción humana el sistema nervioso junto con al ritmo cardiaco, y la liberación de las emociones a través del sistema hormonal.

Por esto, cuando se reprime de manera voluntaria o involuntaria este acto tan inteligente y liberador, nos impide expresar cómo nos sentimos y ser quien somos.

 

Cuando somos bebes y lloramos, estamos informando a nuestros cuidadores de forma no verbal sobre algo no va bien. Podemos tener hambre o problemas digestivos; sentimientos de pérdida o abandono o impotencia… Cualquiera de estos motivos son lo suficientemente graves como para que el niño tenga que hacer uso de este lenguaje no verbal,  como otra forma de hablar y pedirnos atención o ayuda.

Cuando lloramos por algo bonito o bueno, podría decirse que estamos llorando de felicidad. Sin embargo, no todos los investigadores están de acuerdo en esto. Mientras unos piensan así, otros piensan que las lágrimas son fruto de recuerdos y pérdidas, o  también fruto de un esfuerzo muy grande con el que hemos logrado algún éxito.

 

Con todo, las lágrimas no dejan de ser expresión libre de nuestra persona.

 

 

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El amor tiende a unir a los que se aman libremente

amor

Hay gente que todavía piensa que solo quieres si te quieren y que eres libre si vives en libertad.

Se puede querer sin haber casi rozado el cariño y puedes amar la libertad desde la celda más oscura de una prisión.

El hombre está hecho para amar contra los elementos humanos y materiales. Las personas nos resistimos a vivir sin amar y sin querer a alguien. Es casi imposible evitar esta tendencia que nace de nuestro corazón.

 

El amor tiende a unir siempre a los que se aman de verdad.

Este poema es el de una persona que después un largo tiempo de terapia de autoconocimiento, descubrió por si misma donde está el amor verdadero y como se puede querer sin miedo a conseguirlo y sin resistirse a dar amor.

Son los pensamientos de alguien que ama sin límites después de descubrir la capacidad y la fuerza que nos da el amor entre los hombres:

“Te quiero”, frase tan bella y tan mal usada
al igual que tan deseada de ser escuchada.
Cuando era niña, adolescente e incluso adulta,
no sólo el “te quiero” sino el “ser querida”
era mi deseo más anhelado.
Pero querer, querer, querer, qué difícil es!!!!!
Es un no herir sensibilidades, comprender, escuchar.
Es un no juzgar, ser fiel, comprender.
Para mí esto es querer y me quedo corta.
Darlo todo por el otro,
hasta el punto del olvido de sí mismo,
en el que el uno y el otro se conforman en uno mismo.
También he comprendido que el querer tiene variantes,
no todo el mundo puede querer sin fin
y también hay que aceptarlo así.
Ese te quiero, que te transporta a entregarlo todo por el otro, también puede ser muy doloroso.
También hay momentos en que la vida sopla en contra,
 y puede ser la voz sosegada de una amiga  la que te anima
a continuar la travesía de la vida.
Querer es saber decir perdón al igual que saber perdonar.
Querer, querer, querer, es tan amplio el concepto
pero más grande  dilatar el corazón para ello.
Puedo decir que sobre el querer soy todavía una ignorante.
Se necesita mucha generosidad para dilatar el corazón con magnanimidad.
Querer, querer, querer qué GRANDE ES!!!
Autor:L.I.

 

No esperes a llegar al final de tu vida para darte cuenta que no has amado todo lo que podías y no has dicho te quiero de la manera que sabes y quieres a todo el mundo que sientes amor por ella.

No llegues al final de tu vida sin haber arriesgado con suficientes  “te quiero y “te amo” a quien lo esté esperando de ti.

 

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CRECER con o SIN HERMANOS

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Perdonar que comience este post con una experiencia muy personal: Somos una familia con 9 hijos nacidos entre los años 80 y 94.

Nuestro modelo de familia era tan criticado o ridiculizado como lo era también el  modelo de las familias que tenían un solo hijo.

Tantas veces nos han preguntado ¿Vas a tener otro más? Curiosamente era también la misma pregunta que les hacían a los que solo tenían un hijo.

Tener hijos y dar hermanos a tus hijos es, en cierta medida, una forma de hipotecar tu vida afectiva, emocional, familiar y personal  como padre y madre de familia con una responsabilidad de por vida.

Demográficamente hablando, y según los últimos datos estadísticos del crecimiento de la población, es evidente que hay muchos niños que crecen sin hermanos. Estos se criarán sin desarrollar y experimentar la experiencia vital de crecer con hermanos.

 

Los niños que tienen hermanos viven una relación vital que nunca se acaba y que tienen que trabajarla toda la vida.  Porque un hermano es un amigo para siempre que te regalaron tus padres y lo mejor que puedes hacer es aceptarlo e incorporarlo a tu vida.

Cuando tomas conciencia de que tienes uno o más hermanos, tendrás -con él o ellos- recuerdos de infancia materiales o sentimentales. Esos recuerdos llegan a ser muy trascendentes para cada uno como persona. Porque este vínculo de filiación nos estructura interiormente en tu futura forma de vivir acompañado o en solitario.

crecer con o sin hermanos

 

Los niños que no tienen hermanos crecen rodeados de muchos apoyos humanos, materiales  y técnicos. Estos son habitualmente dados por personas adultas que mantienen con él una relación de protección vertical (sus padre, su madre, su cuidadora, su profesor/a, su médico, sus tíos, sus abuelos). Este tipo de relación vertical no siendo en sí misma negativa si puede llegar a serlo cuando en tu vida infantil o adolescente solo recibes ayudas de este tipo de relación y no conoces casi nada o al menos con la misma intensidad la de otras primeras relaciones entre iguales (primos, compañeros, vecinos…).

Todos los adultos que cuidan y quieren a los niños con o sin hermanos, son personas que ven al niño desde arriba mientras crece. Y cuando son niños sin hermanos se desarrolla en los adultos que los cuidan, una sobreprotección más intensa que en los niños con hermanos. Esto termina por aislar al niño de todo peligro o riesgo, y así el niño crece sin el roce de otros hermanos o iguales.

Los niños sin hermanos mientras crecen, no pueden dar ni recibir cariño y protección de otro de igual a igual, como si sería posible de manera natural con su hermano.

La relación entre hermanos no puede ser sustituida por cualquier otra relación humana entre iguales. Puede ser simulada pero nunca sustituida.

 

“Es un hecho que la relación y el sentimiento de sentirte o saberte hermano de… no existe en la vida de un hijo único.”

Con el paso del tiempo también el hijo que crece sin hermanos y bajo la protección de sus padres. Cuando sus padres envejezcan se encontrará solo ante unos padres a los que también le tocará  cuidar y proteger. Pero eso sí, en solitario,  como en su día lo hicieron sus padres con él mientras crecía.

 

“Antes eran dos los que decidían sobre su único hijo, y ahora será uno el que decida en solitario sobre sus dos padres”

crecer con o sin hermanos

Unos padres con un hijo y sin hermanos tienen que tomar conciencia de que deberán cuidar no solo la salud física y psicológica de su hijo. Además deberán forzar a desarrollar desde el principio habilidades sociales y actitudes independientes para su vida futura. Por ejemplo: aprender a esperar a los demás, aprender a escuchar a los otros, dedicar tiempo y esfuerzo a los demás y no solo para uno mismo, saber gestionar los conflictos y las confrontaciones con otros sin tomarse como algo personal, las diferencias sino asumiendo que cualquier otra opinión es siempre una relación interpersonal.

 

“Igual que no es lo mismo tener o no tener hermanos, tampoco es lo mismo tener un hermano, que tener un amigo aunque a veces se tengan amigos que son como hermanos”.

Me gustaría poner varios ejemplos cotidianos que pueden hacer más fácil tener en cuenta las diferencias de trato entre un hermano y un amigo y un conocido:

  • NO es lo mismo compartir  cuarto y ropa con hermano/s, que prestar ropa a un amigo, o a quien lo necesite.
  • NO es lo mismo compartir una croqueta  o un postre con tu hermano/s,  que invitar a comer a tu amigo o dar de comer a quién necesite alimento.
  • NO es lo mismo compartir un coche con tu hermano que dejar tu coche al amigo que lo necesita, que prestárselo a un desconocido.

Es evidente que no son lo mismo estas diferentes formas de compartir en la vida, modos diferentes de compartir la vida, pero no son incompatibles sino perfectamente superponibles.

Pero lo que sí está claro es que compartir con alguien conocido o desconocido lo puede hacer cualquiera pero compartir con un hermano solo puede hacerlo el que tiene un hermano y que esta forma de compartir no es sustituible por otra relación.

 

Quiero dejar bien claro que existen demasiadas etiquetas sociales negativas hacia las familias con muchos hermanos o hacia las familias con un solo hijo.

 

crecer con o sin hermanos

Si queremos crecer en tolerancia y comprensión deberíamos saber que nunca debiéramos caer en el juicio crítico hacia otra familia. Simplemente porque no conocemos los motivos íntimos por los que están viviendo con o sin hermanos.

 

Todo lo que se dice negativo tanto de los padres como de un hijo único son criticas habitualmente muy dañinas para este modelo de familia.

  • Se les llama egoístas tanto a los padres como a los hijos.
  • Se les llama a los padres débiles y a los hijos maleducados.
  • Se les tacha a los padres de hijos únicos de seres insociables o solitarios.

Es mejor pensar que padres e hijos egoístas, mal educados o solitarios hay en todas las familias. Eso revela que no se ha cuidado en valores la crianza de lo hijos. Ya sean 1, 2 o 9 los hijos que formen cada familia.

En esto creo que estamos mejorando nuestra convivencia. Ahora es común pensar que si juzgas o preguntas inquisitivamente sobre la maternidad y fertilidad ajena, lo normal es notar que te estás equivocando. Además, quedarás socialmente fuera de lugar y en algunos casos puedes quedar como una persona impertinente, si se te ocurre decir frases como:

 

¿Solo tenéis uno? ¿No le vais a dar un hermanito? ¿No os da pena que se quede solo?

Y sobre todo, puedes estar produciendo mucho dolor en aquellas personas que ante una familia con un solo hijo, lo que necesitan de ti es más acompañamiento que preguntas y respuestas inoportunas.

 

crecer con o sin hermanos

 

Los padres que tienen más de un hijo, saben que, si en momentos de la vida se pelean los hermanos, suele ser circunstancial.

 

 

 

“Los padres que antes de ser padres, han tenido hermanos saben que el vínculo de la hermandad o fraternidad es más fuerte que el de la sola amistad”.

Los lazos de sangre se suelen volver a encontrar aunque tengas hermanos con personalidades difícilmente compatibles entre sí. Pero que esas diferencias de personalidad, salvo en casos extremos,  lejos de ser un problema puede ser un reto y un entrenamiento para aprender a vivir. Siempre desde el respeto a la diversidad, con los que piensan, viven y actúan de manera diferente.

Si queremos hacer un mundo mejor, y en el caso de las familias que solo tienen un hijo, es bueno que tengamos en cuenta que:

  • Si tu hijo es más creativo en solitario, intenta buscarle actividades extraescolares y lúdicas en grupo.
  • Si tu hijo va a disponer de más recursos económicos de lo habitual en una familia, procura no crearle necesidades innecesarias o permitirle continuos caprichos.
  • Si tu hijo es perfeccionista y algo obsesivo con el orden de sus cosas, procura no ejercerle demasiado para que no acabe siendo “el niño orquesta ideal”.
  • Si tu hijo vive habitualmente rodeado de adultos, intenta que su lenguaje no sea demasiado precoz y poco inocente. Dale espacios de experiencias vivas infantiles.

Tener un solo hijo no es un experimento con un final feliz, es todo un trabajo de dedicación humana, psicológica y espiritual que debemos asumir con mucha responsabilidad y sin que los prejuicios internos y externos condicionen a toda la familia.

El número de hijos ideal no existe. Porque el número de hijos no es un condicionante para educar bien a los hijos.

 

crecer con o sin hermanos

 

Educar bien a cada hijo es la mejor causa que los padres asumen con único el objetivo:

A los hijos hay que educarlos bien, pero nunca para la satisfacción de sus padres, sino para proyectarlos maduros y autónomos hacia el mundo que les toque vivir.

 

“De nada nos serviría tener 9 hijos o 1, si no los vas a cuidar con cabeza, cuerpo y corazón.”

 

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