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Madres desenamoradas

Madres desenamoradasSegún un estudio del Centro de Regulación Genómica de Barcelona:

El amor maternal es “ciego”.

 Nosotras las mujeres-madres, podemos correr el riesgo de que cuando estamos o nos sentimos muy solas o poco queridas y/o admiradas, desplazamos nuestro corazón “demasiado cerca” de nuestros hijos para auto-compensarnos.

Existen momentos de crisis matrimoniales que pueden llegar a favorecer este tipo de desplazamiento del corazón, que nos lleva a pasar de “querer mucho a los hijos” a “enamorarte  de ellos…” de una manera tan absorbentemente insólita que con ello podemos llegar a compensar y/o paliar los efectos de una mala comunicación matrimonial o los desafectos de una crisis matrimonial.

La misma investigación revela que las madres enamoradas de sus hijos tienen desactivada la zona del cerebro encargada de emitir juicios y hacer evaluaciones objetivas de lo personal, pierdes el enfoque de la evolución de tus hijos al menos cuando se trata de niños de 1 a 10 años.

Cuando las madres ofrecen muestras de cariño proporcionadas, sí les están dando a sus hijos un “escudo” frente a posibles enfermedades físicas y mentales.

Los niños queridos correctamente desde la estabilidad emocional de su padres son más sanos, estables, extrovertidos y con mejores resultados escolares, en definitiva más felices a corto y medio plazo porque crecen desde la estabilidad del mundo de intimidad de adultos que les rodean.

Pero cuando una madre se enamora de su hijo más que de su marido o cuando un padre-varón se mantiene deliberadamente invisible en la relación con su hijo/a, escudándose en que ya su madre le quiere “por los dos”, lo que ocurre en ambos casos es que nuestros hijos no aprenden a distinguir la distancia emocional que debe de haber entre el amor matrimonial y el amor filial en su propia familia.

Es el amor vivido desde dos planos diferentes y por ello mismo tampoco entienden cual es su papel como hijos y como deben implicarse entre el amor de sus padres y el amor que están recibiendo de sus mismo padres hacia ellos como  sus hijos.

Si te entusiasma e ilusiona más estar con tus hijos que con tu marido, debes repasar los puntos de admiración que tienes por el padre de tus hijos y así poder intentar recuperar con la objetividad necesaria, la voluntad de querer volver emocionarse, con tu propio matrimonio por el bien del resto de tu familia y que son principalmente tus hijos.

En definitiva:
“Lo mas importante para ti, NO es solo y primero la felicidad de tus hijos.”

“Lo mas importante para la felicidad de tus hijos es primero la felicidad del otro. Si lo que de verdad quieres es la felicidad de tus hijos, quereros vosotr@s  mas y mejor primero”

Cuando las madres se enamoran demasiado de sus hijos hasta el límite de anular la figura educativa y afectiva del padre, hacen que sus hijos crezcan huérfanos de madre y de padre vivos y conocidos, y eso si que no les hace nada pero que nada… felices durante el resto de sus vidas.  

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

Ofrecemos orientación y formación en Majadahonda, Málaga y online para padres, parejas, docentes y familias. Conoce más sobre nuestro trabajo en asesoramiento personal, orientación familiar, en pareja y formación especializada en Gabinete Sophya.

La clave de ser hijo único, está en los padres (IV/IV)

La clave de ser hijo único, está en los padresEn las familias que tienen un solo hijo, habitualmente se suele querer encontrar  el motivo por el que ese hijo no ha tenido hermanos, y lo mas  natural suele ser el  buscar la razón en sus padres.

En nuestra sociedad Occidental el hecho de tener un solo hijo no se debe, como en China a una “medida política” impositiva, sino principalmente a 2 motivos:

a “una falta de fertilidad”, o bien a “una elección” personal deliberada de los padres.

El primero de los motivos en nuestra cultura,  obviamente nos viene sobrevenido y no hay mas en donde buscar. Pero el  segundo motivo, el de haber “elegido” tener un solo hijo puede deberse a diversas situaciones.

Esta “elección” sin duda tiene  matices  muy vinculados a la armonía conyugal. Esta armonía conyugal depende a su vez de varios factores: físicos, psicológicos, afectivos y emocionales que son los que van comportando determinadas decisiones a la hora de tener o no más hijos.

Incluso estos factores  tan determinantes están a su vez condicionados algunas veces por problemas laborales, de espacio en la vivienda, de inseguridades y/o miedos aprehendidos anteriormente… o simplemente por acuerdo mutuo.

Cuando la gente etiqueta socialmente a los “hijos únicos” como seres in-solidarios, solitarios, niños-adultos,… es como si encontráramos la causa de su actuar en ellos mismos, cuando la causa primera está en las circunstancias que les llevaron a sus padres a tomar una decisión irreversible en muchos casos, y donde según como hayan sido las circunstancias cuando se tomó la decisión de no tener mas hijos, la primera víctima es el propio hijo, que  en algunas situaciones  singulares de su entorno  hace lo que puede y no lo que quiere con su situación familiar.

A esto me refiero con el titulo del post cuando lo titulo:  “La clave de ser hijo único, está en los padres.”

El hecho de tener una familia con un solo hijo no es sólo una decisión “cuantitativa”,  “cualitativa ” o de “aptitudes” sino que nuestras decisiones con respecto a este tema en concreto, deben ser decisiones que  midan nuestras capacidades desde :

Actitudes fundamentales personales

Esta segunda forma de decidir con nuestras “actitudes fundamentadas”, nos obliga a formar un modelo de familia donde nuestras preferencias económicas, sociales y de bienestar y confort familiar pueden pasar a un segundo plano, quedando en primer plano la armonía de nuestra voluntad y honestidad como padres.

Las etiquetas sociales que tenemos sobre el modelo de familia de “hijo único”, suelen ser injustas, incompletas y reprobables, pero  sobre todo cuando a quien se le pone la etiqueta es al hijo y no a sus padres.

Los padres tienen una gran responsabilidad afectiva y emocional en su toma de decisiones sobre tener o no tener mas hijos.

Muchos de ellos con el paso del tiempo llegan a arrepentirse pero ya es demasiado tarde, pues  la posición adoptada hace que para entonces  ya “se les haya pasado el arroz”, o sea que el cambio de decisión sea irreversible.

Es importante poder sopesar siempre a tiempo la decisión de no tener mas hijos, no solo porque existe la posibilidad de incurrir en un posible error que mas tarde no tenga solución sino por que con esta decisión además están mediatizando a su hijo de por vida en el  saber y conocer  lo que es tener hermanos y poder quererlos.

Al no elegir por “actitudes” sino que sólo priman las “aptitudes”, tener “un hijo único” pone en riesgo la  felicidad presente futura de ellos y de su hijo, además de privarle de sentimientos como es el de querer a otro como  hermano y  que con ello se  contribuya en gran medida a su completo desarrollo personal.

Pero entendedme bien, nadie debe instrumentalizar el hecho de tener un hijo mas, sólo para darle un hermano a vuestro hijo. Un hijo mas no arregla crisis matrimoniales, ni tampoco un hijo mas educa bien, a otro ya nacido antes.

“la clave de la decisión está en las actitudes fundamentadas de los padres”

Os invito a leer un estudio sobre “El bienestar de los hijos únicos” (está bastante bien documentado y ayuda a objetivar la perspectiva de ser hijo único)

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

Ofrecemos orientación y formación en Majadahonda, Málaga y online para padres, parejas, docentes y familias. Conoce más sobre nuestro trabajo en asesoramiento personal, orientación familiar, en pareja y formación especializada en Gabinete Sophya.

 
Si estáis interesados en este tema, también podéis leer los anteriores post de esta serie:
Los cuatro amores de la familia (I/IV)
Los cuatro afectos de los hijos.(II/IV)
Los cinco amores de los hermanos entre sí, como una forma de amor entre iguales (III/IV)

Los cinco amores de los hermanos entre sí, como una forma de amor entre iguales (III/IV)

Los cinco amores de los hermanos entre síEl amor lleva al cariño y no existe cariño si no hay amor anteriormente.

Gran parte del cariño que se tienen los hermanos depende del cariño que se tienen sus padres y del cariño que los hermanos reciben de sus padres y de la familia como grupo.

Hablar de querer a “todos los hijos por igual” a veces puede ser un tema complejo de vivir, pero que solo se puede conseguir querer de verdad a tus hijos como madre y padre. Para intentar “ser justos con los hijos” no debemos “dar a todos los hijos lo mismo”, sino” a cada uno lo que necesita” en cada momento.

Esta forma de “querer a la medida” a veces nos es difícil saber mantener el equilibrio sin  perjudicar a nadie. Pero será realmente eficaz si el amor de los padres, es también una relación sana y equidistante entre ellos como pareja.

 Las  relaciones básicas entre iguales que se ven en las familias son:

    • La relación  del matrimonio que debe ser una relación afectiva basada en el apoyo y respeto mutuos.
    • La relación entre hermanos que debe sustentarse en el apoyo y la confianza que da la convivencia estrecha desde la infancia.

Habitualmente tenemos o hemos tenido padres y hermanos que nos han querido o nos quieren todavía. ¿Puedes mejorar el amor entre iguales con tus hijos y entre tus hermanos? Repasa tu infancia y a donde ha llegado tu vida actual y si crees que es mejorable el amor que das a los que te rodean, intenta superarte.

Los hermanos son más que amigos, igual que los padres tampoco son nuestros mejores amigos.

Tu padre y tu madre, tú y tu hermano o hermanos os queréis desde la igualdad de cariños, aunque a veces haya diferencias porque las que te puedas separar, se matizan con el cariño y  los recuerdos de la vida de familia.

Los cinco amores entre los hermanos podrían resumirse en:
    • Compartir lo básico y lo accesorio todos los días, con los que son iguales a ti.
    • Poseer algo por selección o elección, no sintiéndote el único propietario de lo que tienes.
    • Disfrutar de la variedad de opiniones, sin peligro a que  te excluyan por pensar diferente.
    • Repartir sentimientos de alegría, culpa o tristeza entre y por los tuyos.
    • Decidir juntos entre varias  soluciones y/ o  responsabilidades ante  diferentes situaciones de la familia.

Estas 5 formas de amor entre los hermanos, también nos van a ayudar a querer y comprender mejor a los demás y pensar antes y más  fácilmente en positivo sobre lo que te une a los demás más, que lo que te separa de la gente.

Cuando los padres tienen hijos se sienten responsables de mantener unida a toda la familia como un  grupo privado, ya que no cuidar e intentar mantener esta unidad de cualquier intimidad familiar, supone el riesgo de que se produzcan divisiones parecidas a lo que es  una guerra civil.

Las guerras civiles todos sabemos lo injustas y desproporcionadas que acaban siendo entre iguales, donde, por desgracia se utiliza la información privilegiada que has recibido en la intimidad familiar, para hacerle daño al otro y así acabar siendo superior a fuerza de  debilitar  al otro desde el desamor. Esta desigualdad entonces mata los sentimientos de fraternidad de los miembros que componen cada familia.

Cuando unos padres crean una familia con hijos, quieren querer a sus hijos por igual para que  entre ellos aprendan a querer quererse como iguales entre sí.

El amor de los padres entre sí suele estar íntimamente relacionado con el cariño que se tienen entre sí  los hermanos. Este tipo de amor que es a la vez educativo y formativo no se sustituye por  nada ni con nadie. 

Amor y cariño unidos están o no están y en consecuencia, se sienten  o no se sienten. El ser o tener hermanos no solo se sabe y se conoce, también se siente intensa e internamente y por lo tanto se suele querer en consecuencia.

Me diréis, ¿Qué pasa con los que son hijos únicos? Pues pensaremos sobre ello la próxima semana, porque no es trivial la reflexión y sus posibles responsabilidades  y consecuencias

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

Ofrecemos orientación y formación en Majadahonda, Málaga y online para padres, parejas, docentes y familias. Conoce más sobre nuestro trabajo en asesoramiento personal, orientación familiar, en pareja y formación especializada en Gabinete Sophya.

Te invito a leer todos los post relacionados con este tema:
Los cuatro amores de la familia (I/IV)
Los cuatro afectos de los hijos.(II/IV)
La clave de ser hijo único, está en los padres (IV/IV)

Los cuatro afectos de los hijos.(II/IV)

Los cuatro afectos de los hijos.(II/IV)

Hay padres que viven como si no tuvieran hijos… y también hay hijos, que se comportan como si no tuvieran padres. 

Lo uno suele llevar a lo otro, casi siempre. Ser padre no resulta fácil cuando piensas que tener hijos y educarlos es mucho más que llevarles a un buen colegio y cuidarles de que estén lo más sanos posible. afectos

Si solo nos ocupamos de su sostenimiento material y no les dedicamos tiempo y cariño mútuo los hijos entienden que sus padres son sólo su proveedor de calidad y bienestar.

“Como hijo entiende que sólo tiene que  aprovecharse de las donaciones materiales que recibe de su familia”

Ser padres desde esta perspectiva tampoco es fácil educarles porque los hijos solo lo material no les satisface suficientemente ya que en el fondo piensan que siempre se merecen más cosas de las que les damos,  y que ellos mientras tanto no tienen que sentirse en la obligación de tener que agradecernos ni debernos nada a nosotros sus padres.

Como padres debemos conseguir educar a los hijos no sólo como un espacio donde sólo  los padres deben ser los “dispensadores” materiales de la familias debemos conseguir que ellos entiendan que también tienen “su” responsabilidad personal y moral  de apoyar y alimentar los afectos familiares enfocados hacia el crecimiento y mantenimiento del amor a sus padres.

¿Cuántos y cuales deben ser estos afectos de los hijos para con sus padres?:
    • El cariño y afecto de cada hijo a su padre vivo o en su memoria.
    • El cariño y afecto de cada hijo a su madre viva o en su memoria.
    • El cariño y el afecto de cada hijo a la unión de sus padres, mientras esta prevalezca.
    • El cariño y el afecto de los hijos hacia su  la vida familiar del día a día.

En las familias no debiéramos convivir y estar unidos solo por la necesidad o por ser la solución más barata. Nuestras familias deben aspirar a mucho más que al confort y el bienestar que nos brinda esta sociedad.

“Lo importante de nuestras familias está en lo invisible como decía El principito”

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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Te invito a leer todos los post relacionados con este tema:
Los cuatro amores de la familia (I/IV)
Los cinco amores de los hermanos entre sí, como una forma de amor entre iguales (III/IV)
La clave de ser hijo único, está en los padres (IV/IV

Los cuatro amores de la familia (I/IV)

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Los cuatro amores de la familia (I/IV)¿Conoces los cuatro amores de la familia?

Sólo ciertas y determinadas circunstancias que a la vez pudieran llegar a tener repercusión en nuestra familia y con consecuencias muy graves, justificarían el hecho de partir en dos un matrimonio y su familia.

Los cuatro amores de cada familia son los siguientes:
  1. El amor de la madre y del padre entre sí.
  2. El amor de la madre a cada uno de sus hijos.
  3. El amor del padre a cada uno de sus hijos.
  4. El amor de la madre y del padre  por  cada uno de sus hijos.

Cuando se parte en dos una familia, se dejan de recibir de estos 4 amores por lo menos el primero y casi siempre alguno de los demás. El primer amor da sentido y además, es causa y efecto  de todos los demás anteriores.

El amor del padre y de la madre entre sí, justifica en nuestros hijos gran parte del sentido de su existencia, pues entienden que ellos fueron fruto natural de haber sido queridos y deseados  desde el amor de sus  padres entre sí.

Testimonio de una hija hacia el amor a sus padres

Cuando se parte en dos el matrimonio, también acaba partiéndose en muchos trozos la familia entre sí: hijos, hermanos, abuelos, primos, amigos comunes, vecinos.

La ruptura es mucho mas que una mera división en dos partes.

Cuando se habla de familia y más en concreto del matrimonio 1+1= no son 2 es mucho mas. Por eso cuando los dos sumandos dejan de sumarse, no restas dos sino mucho mas.

¿Actúas siempre en conciencia para mantener vivos los cuatro amores de tu familia cada día?

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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Los cuatro afectos de los hijos.(II/IV)
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La clave de ser hijo único, está en los padres (IV/IV)
 

Comunicación no verbal

Comunicación no verbalUna forma de entender en cierta medida tu libertad es usar deliberadamente parte de nuestro tiempo libre en saber aburrirnos bien. Contemplar a los demás sin un fin utilitarista o práctico, sino pensar y observar a los demás sin prisas ni intereses personales sólo para conocerlo mejor. palabras

Además decidir aburrirse en compañía de otro, es un lujo que sólo se lo pueden permitir las personas que están acostumbradas a pensar como otra actividad mas dentro del ocio personal. Cuando uno se dedica a contemplar y a pensar en el otro a cambio de nada, se recrea en una forma de amar madura donde la información no verbal que se percibe es siempre muy importante. De hecho la comunicación no verbal es mucho mas importante que la verbal.

Recibir la comunicación no verbal exige de nosotros una actitud basada en la generosidad y la libertad de donar tu tiempo hacia el otro porque valoras mas cosas que las palabras en las personas, el lenguaje de su cuerpo y no solo el de sus palabras.

El lenguaje no verbal es nuclear cuando hablamos de sentimientos y afectos.

La mirada, la cara, los gestos con la boca las manos o los pies vuelcan hacia el exterior mucha información afectiva y emocional, para quien quiere conocer a otro sin necesidad de sus palabras.
En un mundo lleno de actividad consumista y de ocio hedonista, parece obsoleto hablar de querer aburrirse sin querer hacer o pagar nada en concreto con el otro.

Contemplar al otro es un derecho que te valida la observación de sus gestos, sus palabras, su forma de sentarse, su forma de acostarse, su forma de estar triste o contento, su manera de mirarte a los ojos cuando esta preocupado o alegre. Su forma de vestirse o de desvestirse te dice de su alegría o de su cansancio.

Para contemplar al otro sin prisas hay que estar predispuesto a estar aburrido, a no distraerse con otros alicientes mas sonoros que nos brinda el exterior.
Es estar predispuesto interiormente para hablar sin palabras y decirle al otro con la información de tu sonrisa o de tu mirada llena de paz:

¡Qué suerte tengo de que estés hoy y ahora aquí!

No esperes a que una enfermedad o una tragedia te obligue a valorar al otro a tu lado. Usa tu tiempo con libertad para aburrirte y contemplar a los demás. Aburrirte libremente es saber acercarte al otro para conocer, comprender y querer mejor al otro y sus cambios a lo largo de los años.

La información no verbal es información First Class para nuestra gente VIP.

 Descúbrelo usando tiempo para la observación y la contemplación del otro.

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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En la conciliación, ¿Eres parte del problema o de la solución?

ConciliaciónEn la conciliación, tú decides ser parte del problema o ser parte de la solución.

Hace unos días participé en el II Congreso sobre “Familia y Sociedad” en la ciudad de Alcobendas, donde hablé sobre la importancia de los padres como primeros educadores. Tuve la suerte de poder escuchar entre otros, a mi amigo Arturo Canalda, Defensor del Menor de la CAMadrid y padre de familia numerosa.

Durante su intervención una de las cosas que me llamó más la atención fue cuando  comentó que el 54% de las separaciones matrimoniales no son por “mutuo acuerdo”. Este dato nos quiere decir que más de la mitad de los que se separan, además, no han llegado a acuerdos que faciliten la conciliación en su separación, con todas las variables de los daños colaterales que siempre se producen.

También se sabe que hoy en día generalmente ya hay dos ingresos familiares que obligan a las familias a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Por otro lado la independencia económica de la mujer debiera ser siempre en si mismo un bien para toda la familia, entre otras razones para no estar casado por necesidad y dependencia al otro sino, por amor y donde de manera libre y voluntaria puedes priorizar y elegir como “invertir” tu tiempo en función de tu matrimonio y familia.

Hoy en día hay un alto porcentaje de rupturas matrimoniales sin acuerdo mutuo y sin embargo las mujeres han podido libremente ser mas independientes desde antes de su separación

¿Por que no es más fácil vivir unidos amablemente, y más  ahora que mayoritariamente estamos unidos por amor y no por conveniencias o necesidades económicas y profesionales?

La conciliación familiar y laboral formará parte del problema familiar, si las familias no son capaces de conciliar primero entre ellas como personas y luego con el exterior.

No se trata tanto de desarrollarse personal, profesionalmente y/o compartir mejor los gastos de la hipoteca, sino de saber primero compartir tareas, afectos y tiempos para así luego conciliar también el trabajo en equipo de cada uno, con el grupo de tu familia.

Si en algunas circunstancias la conciliación personal, familiar y profesional se convierte no en algo deseado y bueno para la familia, sino en parte del problema y no en ser parte de la solución.

¿A que se debe esta discordancia?

Para evitar este callejón sin salida, quizás no sólo no debiéramos improvisar el día a día, sino que debiéramos intentar contener en la convivencia, nuestras inclinaciones naturales  donde nos suele mover el deseo de poder  dominar las cosas y a las personas, mandar y dar órdenes, en definitiva que se haga sólo lo que a nosotros nos gusta y a nuestra manera y que con ello se nos reconozca un status o  una posición dominante.

Saber relacionarse en el matrimonio como una relación entre iguales, favorece ser parte de cualquier solución, mientras que el afán de dominio de una de las dos partes o de las dos a la vez, no crea nada más que mal ambiente y donde tu actitud te convierte siempre en parte del problema.

Ser parte de la solución nos lleva a saber escuchar, esperar  y suplir siempre que sea necesario. En definitiva saber afrontar la adversidad  “metiéndose en el zapato del otro” para así evitar los problemas que surgen  de la “conciliación precipitada y  mal organizada” de algunas familias que les lleva a vivir a la deriva dentro de su propia intimidad, produciendo fisuras muchas veces poco conciliables con la vida familiar y que favorecen las rupturas matrimoniales de manera irreconciliable.

Uno de las principales causas primeras que son motivo de una separación matrimonial  sin mutuo acuerdo de las partes está en que el matrimonio ya desde antes no conciliaba con una buena comunicación personal y afectiva, donde los dos se sientan protagonistas de saber conciliar bien los tiempos, tareas y afectos.

Es en esta forma de conciliar donde radica “ser parte de la solución” matrimonial y profesional.

 El agujero negro de la conciliación en las familias se llama INCOMUNICACIÓN MUTUA PERMANENTE

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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No es lo mismo “hacer el amor”; que “sellar el amor”

No es lo mismo "hacer el amor"; que "sellar el amor"Actualmente lo que todo el mundo entiende por “hacer el amor” significa “hacer sexo”

El abuso del término “hacer el amor” como simple acto sexual, ha vaciado de contenido real el verdadero significado de la palabra “amor“, convirtiéndose la frase en un vulgarismo semántico, que principalmente sólo da sentido a cualquier acto sexual humano sin más trascendencia ni compromiso. 

Entonces las personas que se quieren y se aman debieran diferenciar sustancialmente sus comportamientos y conductas sexuales, marcando la diferencia entre los que sólo:

“hacen el amor” y los que “sellan el amor”.

Hay determinados comportamientos sexuales habituales, que transforman nuestros comportamientos con el otro, en cuanto a lo que se refiere a compartir  nuestra intimidad sexual y conyugal. La deliberada y continuada actitud hacia el amor que se basa en maneras de individuación sexual, lleva en la mayoría de los momentos a la esterilidad física,  provocando a medio y/o largo plazo esterilidad  afectiva.

Determinadas rutinas de comunicación afectivo-sexual, van haciendo que ciertas conductas y sus intenciones permanentes, nos van transformando y conformando determinadas actuaciones íntimas que si en un momento dado uno se para a reflexionar sobre ellas, puede encontrarse con acciones personales que desvirtúan el verdadero sentido y objetivo de como manifestar nuestro amor al otro de manera transparente, desinteresada y sólo por amor.

Hacer el amor:

Tal y como hoy se entiende, puede no exigir comunicación interpersonal alguna, que te haga salir al encuentro del diálogo con el otro y quedarte sólo con uno mismo y tus propias apetencias sexuales.

Sellar el amor:

Exige saber amar bien al otro -no sólo con el cuerpo sino también con la cabeza y el corazón- comunicando con hechos tus pensamientos y tus más profundos sentimientos y también obligándote a una permanente comunicación, necesaria entre el cariño y  la atracción, el placer y la posible y potencial  fuente de  transformación de dos en tres.

El entregarte por amor a otro de manera fragmentada físicamente, convierte tus acciones en un lugar de paso hacia el desahogo, donde en el espacio de  “hacer el amor” solo hay hueco disponible para uno y a veces para dos… pero donde se suelen excluir primero -algunas de las consecuencias que se producen de ese amor pleno y global- y segundo y no menos importante que el primero -la intención profunda del reposo y la contemplación en el otro- para así  concelebrar y “sellar el amor” para siempre.

“Cada acto sexual no es en sí  mismo superfluo ni banal, sino que  forma parte del plan global de la intimidad de cada vida, cada matrimonio y cada familia”.

El amor tiende a unir a los que se aman, en definitiva, al “sellar el amor” de manera permanente y  no esporádica y en función no sólo de uno sino del proyecto familiar de dos que se auto-eligieron libremente y para siempre forma una parte importante de una buena comunicación conyugal.

“Uno por amor amor tiende a transformarse en el otro, pero no solo afectiva sino físicamente también”

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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Tenerse el uno al otro, da sentido a la vida en pareja

Tenerse el uno al otro

Tenerse el uno al otro: el verdadero sentido de la vida en familia

En medio del ritmo acelerado en el que vivimos, donde todo parece urgente y necesario, existe una realidad que muchas veces pasa desapercibida:

tenerse el uno al otro es lo que verdaderamente da sentido a la vida en familia.

No se trata solo de convivir bajo el mismo techo, ni de compartir rutinas, horarios o responsabilidades. Se trata de algo mucho más profundo: sentirse, sostenerse y acompañarse de verdad.

Tenerse no es estar, es vincularse

Muchas familias viven juntas, pero no todas están realmente unidas. “Tenerse el uno al otro” implica:

  • Estar disponibles emocionalmente
  • Saber escuchar sin juzgar
  • Compartir no solo tiempo, sino presencia
  • Sentir que el otro cuenta contigo

Porque no es lo mismo estar, que estar de verdad.

La familia como espacio de estabilidad

Cuando una familia se tiene de verdad, genera algo que hoy escasea mucho: estabilidad emocional

Esa estabilidad no significa ausencia de problemas, sino:

  • Saber que hay un lugar al que volver
  • Tener un refugio en momentos difíciles
  • Sentir que no estás solo aunque las cosas no vayan bien

Una familia que se sostiene crea paz alrededor, no solo dentro de casa, sino también en la forma en la que cada miembro se enfrenta al mundo.

El riesgo de convivir sin encontrarse

Hoy en día es fácil caer en una trampa silenciosa:

  • Mucha actividad
  • Muchas obligaciones
  • Mucho “hacer”

Pero poco “estar”. Podemos compartir casa, comidas, incluso conversaciones… y aun así no nos encontramos realmente.

Cuando esto ocurre:

  • Aparece la distancia emocional
  • Se debilitan los vínculos
  • Se pierde el sentido de pertenencia

Y sin darnos cuenta, dejamos de “tenernos”.

El tiempo no lo es todo, pero cómo lo vivimos sí

No siempre tenemos más tiempo, pero sí podemos decidir cómo lo vivimos. “Tenerse” no depende de:

  • Grandes planes
  • Viajes
  • Momentos excepcionales

Depende de:

  • Mirar a los ojos
  • Escuchar con atención
  • Compartir lo cotidiano con intención

Porque muchas veces, lo más importante ocurre en lo más sencillo.

Tenerse en la pareja: el origen de todo

La familia empieza en la pareja. Si la pareja no se tiene:

  • La relación se enfría
  • La comunicación se debilita
  • Los hijos perciben la distancia

Pero cuando la pareja se cuida:

  • Se crea un clima de seguridad
  • Se transmite estabilidad a los hijos
  • Se fortalece todo el sistema familiar

Los hijos no necesitan padres perfectos, necesitan padres que se tengan entre ellos.

Tenerse también es educar

Cuando los hijos crecen en un ambiente donde hay presencia real:

  • Aprenden a querer
  • Aprenden a escuchar
  • Aprenden a respetar

Porque la educación no solo se transmite con palabras, sino con la forma en la que nos relacionamos. Una familia que se tiene, educa sin darse cuenta.

Cómo recuperar el “tenerse” en familia

A veces no es que no queramos, es que nos hemos desorganizado emocionalmente. Algunas claves para volver a encontrarse:

  • Parar: revisar cómo estamos viviendo
  • Priorizar: poner a la familia por delante de lo accesorio
  • Simplificar: menos ruido, más presencia
  • Hablar: expresar lo que sentimos
  • Cuidar los pequeños momentos

No hace falta cambiar toda la vida, basta con empezar por pequeños gestos.

Conclusión

“Tenerse el uno al otro” no es algo automático, es una decisión diaria. Es elegir:

  • Estar presente
  • Mirar con cariño
  • Sostener al otro incluso en lo difícil

Porque al final, lo que verdaderamente construye una familia no es todo lo que hace, sino cómo sus miembros se tienen entre ellos.

“No se trata de compartir más tiempo, sino de compartirnos mejor; porque cuando una familia se tiene de verdad, todo lo demás encuentra su lugar.”

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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La infelicidad y la incomunicación conyugal

Errores en la educación de los hijos

Errores en la educación de los hijos

Errores en la educación de los hijos:

cuando el autoritarismo debilita la verdadera autoridad

Educar a los hijos nunca ha sido una tarea sencilla. En un contexto lleno de cambios, influencias externas y nuevas corrientes educativas, los padres podemos caer, sin darnos cuenta, en errores que debilitan nuestra autoridad y dificultan la educación de nuestros hijos.

Uno de los grandes desafíos actuales es entender que no todo vale en educación, pero tampoco todo se soluciona imponiendo normas desde el poder.

Los tres grandes errores en la educación

Existen tres estilos que, aunque opuestos, tienen algo en común: debilitan la educación familiar.

  • El autoritarismo que ahoga
  • El permisivismo que desorienta
  • El relativismo que confunde

El error del autoritarismo: confundir poder con autoridad

Muchos padres y educadores caen en un error frecuente: pensar que educar es imponer.

Sin embargo, el uso del poder como forma de control no construye autoridad, la debilita. Cuando se educa desde la imposición, el miedo o la coacción, lo único que se consigue es obediencia superficial, pero no interiorización de valores.

Tener poder no es lo mismo que tener autoridad.

La autoridad verdadera no nace del “porque lo digo yo”, sino de la coherencia, el ejemplo y la confianza. Cuando abusamos del poder, perdemos el sentido educativo y debilitamos el vínculo con nuestros hijos

El otro extremo: cuando todo vale

Tan dañino como el autoritarismo es el permisivismo.

Cuando no ponemos límites claros:

  • Los hijos no desarrollan responsabilidad
  • Confunden libertad con falta de normas
  • Se sienten inseguros, aunque parezca lo contrario

Educar no es evitar conflictos, es acompañar con firmeza y cariño.

El relativismo: el error silencioso

Hoy en día también aparece un tercer error más sutil: el relativismo.

Es esa idea de que:

  • Todo depende
  • Nada es del todo bueno o malo
  • No hay referencias claras

Este enfoque debilita la educación porque los hijos necesitan criterios sólidos para construir su identidad.

Educar desde la verdadera autoridad

La clave no está en elegir entre ser rígido o flexible, sino en encontrar un equilibrio:

Autoridad con sentido, no poder sin criterio

Esto implica:

  • Dar razones, no imponer normas sin explicación
  • Ser coherentes con lo que decimos y hacemos
  • Educar desde valores claros y estables
  • Estar presentes en la vida de los hijos

Los padres no educan por capricho ni por control, sino por la responsabilidad que implica acompañar el crecimiento de sus hijos.

La familia: el verdadero lugar de educación

Hoy más que nunca, los padres deben estar al frente de la educación de sus hijos.

No podemos delegar completamente en:

  • La escuela
  • El entorno
  • Las redes sociales

La familia sigue siendo el lugar donde se construyen los valores más importantes.

Educar en positivo: el verdadero camino

Educar no es reaccionar ante cada error, ni dramatizar situaciones pequeñas, pero tampoco ignorar lo importante.

No se trata de:

  • Hacer un drama por todo
  • Ni de restar importancia a lo que sí deja huella

Se trata de educar con criterio, equilibrio y sentido.

Conclusión

Educar bien no significa hacerlo perfecto, sino hacerlo con conciencia.

Si evitamos los extremos y apostamos por una autoridad basada en el respeto, la coherencia y el cariño, lograremos algo mucho más importante que la obediencia:

ocupar un lugar firme y seguro en el corazón de nuestros hijos

“No se trata de imponer más, sino de educar mejor; no desde el poder, sino desde una autoridad que construye personas.”

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

Ofrecemos orientación y formación en Majadahonda, Málaga y online para padres, parejas, docentes y familias. Conoce más sobre nuestro trabajo en asesoramiento personal, orientación familiar, en pareja y formación especializada en Gabinete Sophya.

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