Decenas de miles de adolescentes españoles ven sexo en Internet (Edad adolescencia entre 14 y 18 años ó más)
Las cifras son claras y, aunque a veces cueste mirarlas de frente, conviene hacerlo: casi 40.000 niños españoles, con edades comprendidas entre los once y los dieciséis años, acceden a contenidos sexuales en Internet con el total desconocimiento de sus padres.
En nuestro canal de youtube tenemos el siguiente vídeo: ¿Cómo evitar que tus hijos vean porno?
Este dato, por sí solo, ya debería hacernos reflexionar. No hablamos de casos aislados, sino de una realidad cada vez más extendida, silenciosa y normalizada en muchos hogares.
Sin embargo, y a pesar de lo llamativo de estas cifras, según el sondeo EU Kids Online —basado en más de 25.000 encuestas—, nuestros adolescentes consumen menos contenido sexual en la red que otros jóvenes europeos de su misma edad.
Pero que el dato sea menor no significa que no sea preocupante. Al contrario: significa que estamos a tiempo de actuar.
Porque el acceso a este tipo de contenidos no viene solo. A su alrededor aparecen otras situaciones que afectan profundamente al desarrollo emocional de nuestros jóvenes. Una de las más graves es el ciberacoso, que en algunos casos ha llegado a tener consecuencias dramáticas.
Este ciberacoso suele tener dos vertientes principales:
- Cuando un adolescente es acosado por un grupo de iguales, generando aislamiento, humillación y pérdida de autoestima.
- Cuando el acoso tiene un componente sexual. En estos casos, el acosador suele ser una persona adulta, con gran capacidad de manipulación, paciencia y estrategia, que espera el momento oportuno para ganarse la confianza del menor.
Y aquí es donde debemos detenernos: ese menor puede ser nuestro hijo.
No se trata de generar alarma, sino de tomar conciencia. Porque muchas veces pensamos que “esto le pasa a otros”, pero la realidad es que nos puede pasar a cualquiera.
Como señala Juan Romero, fundador de Adicciones Digitales:
“Hay que lograr evitar situaciones graves y traumáticas, y para ello hay que poner algunos medios y una serie de normas básicas de comportamiento dentro del hogar, que nos permitan intentar evitar males mayores”.
Y añade algo que, como padres, cuesta asumir pero es clave:
“No debemos tener miedo a la palabra control. Siempre será mejor que nos llamen controladores o autoritarios a que haya una desgracia en casa”.
Quizá una de las mayores dificultades hoy es que, sin darnos cuenta, estamos cediendo parte de nuestra responsabilidad educativa. A veces por desconocimiento, otras por comodidad, y en muchas ocasiones por no tener datos claros como los que hoy compartimos.
El entorno familiar influye —y mucho—. Cuando no hay comunicación, presencia o acompañamiento, aumenta el aislamiento del adolescente. Y ese vacío, muchas veces, lo llena Internet.
Por eso, más allá del control, la clave está en el acompañamiento real:
- Estar presentes emocionalmente.
- Generar espacios de conversación sin juicio.
- Conocer qué consumen, cómo lo consumen y con quién interactúan.
- Poner límites claros, coherentes y sostenidos en el tiempo.
Educar en el mundo digital no es solo restringir, es formar, acompañar y proteger. Porque no, no solo le ocurre al hijo del vecino, ni al de nuestro mejor amigo, ni a los que salen en las noticias. Puede ocurrir en cualquier familia. También en la nuestra.
Por eso, además de estos datos, quiero invitaros a profundizar en otros artículos del blog del Gabinete Sophya, donde abordamos con más detalle la atención que necesitan nuestros hijos adolescentes y cómo podemos acompañarlos de forma más consciente en esta etapa tan decisiva.
Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.
Ofrecemos orientación y formación en Majadahonda, Málaga y online para padres, parejas, docentes y familias. Conoce más sobre nuestro trabajo en asesoramiento personal, orientación familiar, en pareja y formación especializada en Gabinete Sophya.
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