La Ventana de Johari y la comunicación matrimonial

Cuando conocerse es un proyecto de dos la vida se ve de manera diferente

Si hay una relación humana donde la Ventana de Johari adquiere una profundidad especial, es el matrimonio. Dos personas que deciden compartir su vida no solo se encuentran con el otro, sino también con partes de sí mismos que desconocían.

El matrimonio no es simplemente la convivencia de dos identidades ya formadas. Es, en gran medida, un espacio de revelación mutua donde el autoconocimiento se construye en diálogo.

En este sentido, la Ventana de Johari nos ayuda a comprender por qué la comunicación matrimonial puede ser  unas veces tan enriquecedora… y otras veces tan conflictiva.

Porque en la pareja no solo hablamos desde lo que sabemos de nosotros mismos, sino también desde lo que ignoramos de nosotros mismos y de nuestra relación con el otro.

Los cuatro espacios de la comunicación en el matrimonio

1. El Área Libre: el territorio de la confianza

En el matrimonio sano existe un espacio muy amplio y relevante donde ambos se conocen y se reconocen.

Ambos deben compartir y cohabitar con:

  • los valores compartidos
  • las emociones expresadas
  • los hábitos visibles
  • las expectativas habladas

Es el espacio donde la comunicación fluye con naturalidad y dentro de un area de seguridad para ambos.

Cuando una pareja puede decir con libertad:

  • “Esto me preocupa”
  • “Hoy estoy más sensible”
  • “Necesito ayuda”
  • “Me ha dolido esto que pasó”

la Área Libre se ensancha, y con ella crecen la intimidad y la confianza.

Las parejas con buena comunicación no son las que no tienen conflictos, sino aquellas que han ampliado su espacio de claridad y seguridad mutua.

Este Área es el motor que determina la buena convivencia en un pareja.

2. El Área Ciega: lo que tu pareja ve y tú no

Este Área gestiona las funciones más profundas del matrimonio  como es el actuar como espejo o proyectar en el otro lo que nosotros mismos no nos vemos o no nos escuchamos.

La pareja percibe en nosotros cosas que nosotros mismos no vemos:

  • Esa forma especial que tenemos de reaccionar cuando estamos estresados
  • La tendencia a evitar los conflictos entre nosotros
  • El cambio de tono de voz que hiere al otro pero sin intención
  • Ver esa fortaleza que nosotros opacamos o minimizamos

Por este tipo de conductas muchas discusiones matrimoniales nacen aquí.

Cuando el otro señala algo que no vemos, mi ego puede interpretarlo como crítica.

Pero en realidad, cuando se hace con respeto, puede ser una oportunidad de crecimiento personal.

En el matrimonio maduro se aprende a escuchar frases como:

  • “Creo que cuando estás cansado te vuelves más distante”
  • “A veces parece que no me escuchas”
  • “No sé si eres consciente de cómo cambias cuando estás preocupado”

Desde esta perspectiva de ayuda los comentarios no se ven como ataques, sino como información valiosa para conocerse mejor.

3. El Área Oculta: lo que guardamos dentro

Incluso en el matrimonio más unido,  existen zonas de intimidad que no compartimos inmediatamente ni estamos obligados a hacerlo.

En esta área viven:

  • inseguridades
  • heridas del pasado
  • miedos
  • frustraciones
  • deseos no expresados

El problema no es que exista esta zona —es tan natural como la vida misma—, sino cuando  este área se vuelve demasiado grande para una comunicación matrimonial rica y fluida.

Cuando una persona deja de compartir lo que siente, la relación empieza a llenarse de silencios emocionales.

Muchas crisis matrimoniales no nacen de grandes conflictos, sino de demasiadas cosas no dichas y guardadas dentro.

El crecimiento de la pareja exige pequeños actos de valentía, transparencia y honestidad mutua no dejando nunca de:

  • expresar una vulnerabilidad
  • compartir un miedo
  • decir lo que realmente se siente

Cada vez que algo del área oculta se comparte con amor y delicadeza, la intimidad aumenta y la lealtad se refuerza.

4. El Área Desconocida: lo que la vida revelará

El matrimonio también es un laboratorio de descubrimientos continuos.

A lo largo de la vida, la pareja descubre aspectos que ninguno de los dos conocía y pueden llegar a descubrir juntos que es posible en entendimiento mutuo son capaces de reconocer en el otro:

  • capacidades individuales ante una crisis
  • resiliencia personal ante una enfermedad
  • generosidad de ánimo en la adversidad
  • fragilidad y flexibilidad en momentos inesperados

Las grandes pruebas de la vida —pérdidas, cambios laborales, crianza de los hijos— sacan a la luz partes del carácter que estaban dormidas y solo hay que dejarlas manifestarse.

Por eso el matrimonio no es un contrato estático, sino un proceso de descubrimiento continuo a lo largo de su historia matrimonial.

El otro no es solo alguien que conocemos.
Es también alguien a quien seguimos descubriendo desde nuestros propios cambios.

La clave del matrimonio es ampliar el Área Libre

El modelo de Johari me sugiere que las relaciones más sanas son aquellas donde el área libre crece y fluye continuamente.

En la pareja esto ocurre mediante dos movimientos fundamentales:

1. Revelarse sin miedo

Saber explicar y compartir pensamientos, emociones y vulnerabilidades.

2. Escuchar en positivo

Esta es la capacidad de saber aceptar la mirada del otro sin ponerse inmediatamente a la defensiva.

Cuando ambos movimientos se practican con respeto, el matrimonio se convierte en un espacio de crecimiento personal y afectivo donde ambos están dentro de la misma barca gestionando calmas y tempestades.

Una conclusión para la vida en pareja

El matrimonio no consiste en encontrar a alguien que ya me conozca completamente y asi conseguir estar cómodos. Consiste en caminar juntos en el descubrimiento mutuo. Porque amar no es solo compartir la vida, sino también atreverse a mirar juntos por la misma ventana.

La Ventana de Johari nos recuerda que en la pareja:

  • siempre habrá algo que mostrar
  • algo que aprender
  • algo que escuchar
  • y algo nuevo por descubrir.

Y quizá ahí reside uno de los secretos de los matrimonios que duran, no son los que creen conocerse por completo, sino los que siguen teniendo curiosidad por descubrirse cada día.

 

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.

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Sara Pérez-Tomé
Sara Pérez-Tomé
Terapeuta conflictos familiares y de pareja. Curso de gestión y resolución de conflictos por la UNAV. Asesora familiar, curso para asesores y orientadores familiares por la UNAV. Moderadora conflictos hijos, curso de mediación familia por la UNAV. Coordinador Parental. Master en coordinación parental por UDIMA. Curso "Trastornos de personalidad" por la UNAV

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