Estar cerca cuando no podemos quitar el dolor es saber acompañar en el duelo
Cuando alguien pierde a una persona importante en su vida, muchas veces quienes los de su alrededor no saben qué decir ni qué hacer y solo con buena intención no aciertan.
Queremos aliviar su dolor. Queremos encontrar una frase que consuele, una explicación que ayude o una manera de conseguir que vuelva cuanto antes a su vida habitual. Pero hay que entender que el duelo no funciona así.
Una pérdida necesita tiempo, espacio y, sobre todo, sentirse acompañado/a y la mayoría de las veces en silencio.
No todo dolor necesita de una solución rápida
Vivimos en una sociedad en la que nos cuesta aceptar que durante un tiempo vamos a convivir con el sufrimiento y ante una persona que está triste tendemos rápidamente a decir:
“Hay que seguir adelante.”
“Tienes que ser fuerte.”
“El tiempo lo cura todo.”
“Seguro que poco a poco estarás mejor.”
Aunque estas frases nacen casi siempre del cariño, pueden transmitir sin querer un mensaje: ya deberías empezar a estar bien y si no puedes huye hacia adelante y no mires atras…
Y precisamente una de las cosas más importantes cuando acompañamos un duelo es comprender que no tenemos que meter presión a la persona.
Hay dolores que no se pueden evitar y hay que aprender a atravesarlos sin prisas pero sin pausa.
Cada persona vive el duelo de una manera diferente
No existe una única forma correcta de vivir una pérdida. Algunas personas necesitan hablar constantemente de quien ha fallecido. Otras necesitan silencio. Unas lloran con facilidad y otras apenas pueden hacerlo.
Puede aparecer tristeza, pero también rabia, culpa, miedo, sensación de injusticia, alivio, confusión o incluso momentos de una aparente normalidad no consciente del momento de su duelo.
Todos los comportamientos son legítimos y válidos ya que están formando parte del proceso.
Por eso comparar duelos suele ser injusto y poco útil.
“Tu hermana parece estar llevándolo mejor.”
“Tu madre ya ha vuelto a hacer vida normal.”
“Deberías salir más.”
Cada persona necesita encontrar su propio ritmo para normalizar su nueva situación. A algunos les cambia la vida, a otros solo les cambian los sentimientos..
Acompañar no significa dirigir a quien está pasando por un proceso de duelo
Una imagen que puede ayudarnos a comprender el acompañamiento es pensar que la persona que atraviesa el duelo es la que lleva el volante. Quien acompaña puede sentarse a su lado, escuchar, orientar cuando sea necesario y ofrecer apoyo pero sin ser invasiva en la vida de a quien estás acompañando
Pero nunca se le deben quitar las manos del volante para que sea otro el que conduzca.
Acompañar significa respetar sus tiempos y permitir que pueda expresar lo que está viviendo sin sentirse juzgada, corregida, comparada o presionada.
¿Hay una pregunta más útil que el clasico de “cómo estás”?, Si, y te sugiero 4.
Cuando alguien está pasando por un duelo, responder a “¿cómo estás?” puede resultar casi imposible. A veces podemos sustituirla por preguntas más concretas:
“¿Cómo estás llevando estos días?”
“¿Hay algo que pueda hacer por ti esta semana?”
“¿Quieres hablar o prefieres simplemente que estemos juntos?”
“¿Qué está siendo lo más difícil ahora?”
Y, en muchas ocasiones, ni siquiera será necesario preguntar porque solo la presencia física de estar también es acompañar.
El duelo no consiste en olvidar
Superar una pérdida no significa dejar atrás a la persona que hemos querido.Con el tiempo, el objetivo es poder integrar lo vivido y encontrar una nueva manera de relacionarnos con su recuerdo. Seguir queriendo y seguir viviendo no son cosas incompatibles. La ausencia permanece, pero nuestra manera de convivir con quien ya no está, puede transformarse.
¿Cuándo puede ser conveniente pedir ayuda?
Hay momentos en los que el apoyo de familiares y amigos puede ser suficiente. Pero hay otros casos que puede resultar necesario contar con acompañamiento profesional, especialmente cuando el dolor interfiere durante mucho tiempo en la vida cotidiana, cuando existe una intensa culpabilidad, aislamiento, bloqueo emocional o resulta especialmente difícil integrar lo sucedido. Pedir ayuda no significa querer olvidar, significa no tener porque atravesar estos momentos en solitario.
Seguir formándonos para acompañar mejor
En el Gabinete Sophya creemos que acompañar a una persona en uno de los momentos más difíciles de su vida exige formación, sensibilidad y profundo respeto por su proceso.
Por este motivo, he realizado recientemente un curso en Acompañamiento en Procesos de Duelo, ampliando de nuevo su formación en el abordaje y acompañamiento de las personas y familias que atraviesan situaciones de pérdida.
Porque acompañar un duelo no consiste en encontrar las palabras perfectas en el momento adecuado. A veces consiste simplemente en como saber permanecer al lado del otro mientras aprende a vivir de una manera diferente con aquello que ha perdido.
“No siempre podemos aliviar el dolor de quien queremos, pero sí podemos conseguir que no tenga que verse atravesándolo solo.

Este artículo ha sido redactado por Sara Pérez-Tomé, especialista en asesoramiento en pareja, familiar, personal y educativo.
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